¿Cómo se dice recompensar?

¿Qué es la Recompensa? Un Análisis Científico

12/10/2014

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En el vasto campo del aprendizaje, ya sea adquiriendo una nueva habilidad, adaptándose a un entorno o incluso aprendiendo un idioma, a menudo nos encontramos con conceptos como 'refuerzo' y 'recompensa'. Intuitivamente, podríamos pensar que la recompensa es simplemente algo que nos hace sentir bien y que, por ende, nos ayuda a aprender. Sin embargo, una mirada más profunda desde la perspectiva de la ciencia del comportamiento revela que estos términos son más complejos y multifacéticos de lo que parece a primera vista. Este artículo se sumerge en la definición y los mecanismos de la recompensa y el refuerzo, basándose en un análisis científico detallado para comprender cómo estos procesos influyen en nuestro comportamiento y aprendizaje.

¿Cómo se recompensa en inglés?
reward s (plural: rewards)

El término fundamental en este análisis es el de refuerzo. Se utiliza para describir cualquier proceso que promueve el aprendizaje, entendido como un cambio en el comportamiento que ocurre como resultado de la experiencia. El evento o estímulo específico que inicia este proceso se denomina reforzador. Esta definición es principalmente operacional: podemos observar tanto el reforzador como sus efectos en el comportamiento y describirlos. Esto nos da una base sólida para estudiar el fenómeno. Sin embargo, esta definición operacional, si bien útil, no nos informa sobre los procesos subyacentes que dan lugar a estos efectos conductuales. Tiende a simplificar una realidad más compleja, oscureciendo el hecho de que existen varios de estos efectos, todos los cuales contribuyen al cambio de comportamiento.

La investigación en la ciencia del comportamiento ha identificado evidencia sustancial para la existencia y función independiente de al menos tres procesos de refuerzo distintos. Comprender estos procesos es clave para apreciar la verdadera naturaleza de cómo los eventos, a menudo llamados 'recompensas', realmente impactan el aprendizaje.

Recompensa: Entre el Sentimiento y la Ciencia

En el uso cotidiano, la palabra 'recompensa' describe comúnmente un evento que produce una experiencia afectiva placentera o positiva. Es sinónimo de algo agradable, un premio que recibimos por hacer algo 'correcto' o deseable. Sin embargo, cuando nos adentramos en el ámbito de los científicos del comportamiento, el término 'recompensa' a menudo se emplea de manera diferente. En este contexto, 'recompensa' se utiliza frecuentemente para describir un evento que aumenta la probabilidad o la tasa de un comportamiento cuando este evento es contingente (depende) de dicho comportamiento. En este segundo uso, la 'recompensa' se convierte en un sinónimo de refuerzo.

Esta dualidad en el significado de 'recompensa' crea, en el mejor de los casos, ambigüedad. En el peor de los casos, lleva a una confusión perjudicial donde los dos significados se mezclan, resultando en la suposición errónea de que el refuerzo es siempre y únicamente el resultado de la experiencia afectiva positiva producida por los eventos 'gratificantes'. Si bien no hay duda de que la recompensa, entendida como experiencia afectiva, influye en el comportamiento, su influencia no es tan directa o simple como a menudo se asume. Y, crucialmente, la recompensa no es el único proceso de refuerzo capaz de influir en el comportamiento.

Los Tres Procesos Fundamentales del Refuerzo

Los reforzadores son eventos que, sin experiencia previa, provocan varios tipos de respuestas. Tradicionalmente, se agrupan en dos categorías amplias basadas en un tipo particular de respuesta que elicitan: los reforzadores que provocan respuestas de aproximación se suelen llamar positivos, mientras que los que provocan respuestas de retirada se denominan aversivos o negativos. Esta clasificación se basa en la suposición de que los reforzadores que generan aproximación también suscitan una serie de perturbaciones internas que constituyen una experiencia placentera o gratificante, y que los reforzadores que provocan retirada producen una experiencia aversiva.

Aunque estas respuestas afectivas internas (la experiencia de recompensa o aversión) no pueden observarse directamente, su existencia puede inferirse a partir del comportamiento en ciertas situaciones. Constituyen un segundo tipo de respuesta provocada por los reforzadores.

Pero además de producir aproximación o retirada y la experiencia de recompensa o aversión, tanto los reforzadores positivos como los negativos provocan un tercer tipo de respuesta interna: una que fortalece o modula los recuerdos. Cada una de estas tres clases de respuestas (aproximación/retirada, recompensa/aversión y modulación de la memoria) constituye un proceso de refuerzo, ya que cada una afecta el aprendizaje, aunque de maneras distintas y a menudo independientes.

Proceso de RefuerzoNaturaleza Principal¿Requiere Conciencia de la Experiencia para Influir en el Comportamiento Organizado?¿Requiere Aprendizaje Acción-Resultado para Guiar Comportamiento Organizado?
Aproximación / RetiradaRespuestas motoras y fisiológicas directas al estímulo.No necesariamente para respuestas reflejas/automáticas.No necesariamente; puede ser una reacción innata.
Recompensa / AversiónEstado afectivo interno (placer / displacer).Sí; debe ser conscientemente experimentado.Sí; el individuo debe aprender qué comportamiento lleva al estado o lo evita.
Modulación de la MemoriaProceso que fortalece la codificación y consolidación de recuerdos asociados.No; funciona a nivel inconsciente.No directamente para la modulación misma, pero refuerza el aprendizaje de contingencias.

La Necesidad del Aprendizaje Acción-Resultado

Un punto crucial que destaca el análisis científico es que la mera experiencia de un estado afectivo, ya sea recompensa o aversión, por sí sola no tiene influencia directa o significativa en el comportamiento organizado. Un estado afectivo solo afecta el comportamiento cuando un individuo aprende qué hacer para mantener o reanudar una situación que le agrada y desea, o qué comportamiento conduce a la terminación de un estado que no le gusta.

Este tipo de aprendizaje es, por necesidad, un proceso cognitivo. Resulta en la representación de una relación contingente o predictiva entre un comportamiento y sus consecuencias. Esta relación se ha descrito utilizando el término 'expectativa', en el sentido de que un individuo aprende qué comportamientos u otros eventos conducen a un evento gratificante (o aversivo). Los comportamientos no son formas fijas, sino que permanecen orientados hacia el cambio deseado en el estado afectivo.

Este proceso ha sido llamado históricamente aprendizaje instrumental (Thorndike) o condicionamiento operante (Skinner). Más recientemente, el término aprendizaje acción-resultado se ha utilizado para describir específicamente el aprendizaje sobre los estados afectivos y cómo alcanzarlos o evitarlos mediante la acción. Es a través del aprendizaje acción-resultado que la recompensa, como estado afectivo consciente, adquiere el poder de guiar y moldear comportamientos complejos y dirigidos a metas.

El aprendizaje acción-resultado también ocurre con recompensas producidas artificialmente, como la estimulación eléctrica de ciertas áreas cerebrales o la inyección de una droga adictiva. Dado que estos eventos carecen de puntos de referencia externos claros, pueden producir inicialmente aumentos o disminuciones desorganizadas en la actividad. Poco se puede inferir de tales cambios conductuales difusos. El comportamiento organizado que puede servir de base para inferencias sobre el procesamiento interno de la recompensa solo aparece cuando ha ocurrido alguna forma de aprendizaje acción-resultado sobre los comportamientos necesarios para obtener la recompensa.

Esto ilustra el punto general de que, en animales no verbales (y por extensión, en aspectos de aprendizaje humano que no dependen del lenguaje), no hay forma de inferir la existencia de un estado afectivo sin que haya ocurrido un aprendizaje acción-resultado que involucre al reforzador que produce dicho estado. Es el comportamiento aprendido dirigido a obtener o evitar el reforzador lo que nos permite inferir la experiencia interna.

Condicionamiento Pavloviano y Reforzadores Condicionados

Una característica importante de las respuestas provocadas por los reforzadores es que todas son susceptibles al condicionamiento Pavloviano. En términos pavlovianos, el reforzador (el evento que provoca las respuestas innatas) es un estímulo incondicionado (EI), y las respuestas que evoca son respuestas incondicionadas (RI). Los estímulos neutrales presentes cuando ocurren estas respuestas (por ejemplo, el sonido de una campana antes de la comida) adquieren la propiedad de evocar respuestas muy similares, convirtiéndose así en estímulos condicionados (EC) que evocan respuestas condicionadas (RC).

Estos ECs, que ahora provocan respuestas similares a las del reforzador original, funcionan como reforzadores condicionados. Tienen efectos similares a los producidos por los EIs que los generaron. Es importante destacar que los reforzadores condicionados pueden funcionar en ausencia del reforzador original (el EI). Esto significa que no solo el reforzador primario afecta el aprendizaje, sino también las señales y estímulos asociados a él a través del condicionamiento pavloviano. Existen, por lo tanto, tres tipos de refuerzo condicionado que se corresponden con los tres tipos de refuerzo primario (aproximación/retirada, recompensa/aversión, modulación de memoria), y todos pueden influir en el aprendizaje y el comportamiento.

Preguntas Frecuentes sobre Refuerzo y Recompensa

¿Es la recompensa lo mismo que el refuerzo?
No, según la perspectiva científica analizada. El refuerzo es el proceso amplio por el cual un evento (el reforzador) promueve el aprendizaje y el cambio de comportamiento. La recompensa es, por un lado, un término cotidiano para algo agradable y, por otro, se refiere a un tipo específico de respuesta interna provocada por un reforzador: un estado afectivo placentero. Aunque a menudo se usan indistintamente, la recompensa (como estado afectivo) es solo uno de los varios procesos de refuerzo.

¿Debo ser consciente de la recompensa para que afecte mi comportamiento?
Sí, si nos referimos a la recompensa como el estado afectivo consciente. La experiencia de placer o agrado debe ser consciente para influir en el comportamiento de manera organizada. Sin embargo, otros procesos de refuerzo, como la modulación de la memoria o las respuestas automáticas de aproximación/retirada, pueden operar de manera inconsciente e influir en el aprendizaje.

¿Cómo influye la recompensa (como estado afectivo) en mi comportamiento?
La recompensa afectiva no influye directamente por sí sola en comportamientos complejos y dirigidos a metas. Su influencia se manifiesta a través del aprendizaje acción-resultado. Es decir, aprendiendo *qué* acciones específicas llevan a experimentar ese estado de recompensa (o evitan uno de aversión). Una vez que se aprende esta relación, la expectativa de la recompensa futura guía el comportamiento.

¿Cuántos procesos de refuerzo existen según este análisis?
El análisis identifica tres procesos de refuerzo principales mediante los cuales los reforzadores actúan para influir en el aprendizaje: 1) la provocación de respuestas de aproximación o retirada, 2) la inducción de estados afectivos de recompensa o aversión, y 3) la modulación o fortalecimiento de la memoria asociada a la situación.

¿Qué papel juega el condicionamiento Pavloviano en el refuerzo?
El condicionamiento Pavloviano permite que estímulos originalmente neutrales se asocien con los reforzadores primarios. Estos estímulos asociados se convierten en reforzadores condicionados que pueden evocar respuestas similares a las del reforzador original y, por lo tanto, también influir en el aprendizaje y el comportamiento, incluso en ausencia del reforzador primario.

Conclusión

En resumen, el concepto de refuerzo es fundamental para entender cómo aprendemos y cambiamos nuestro comportamiento a través de la experiencia. Lejos de ser un proceso unitario, implica múltiples mecanismos. Si bien la recompensa, entendida en su sentido cotidiano y como estado afectivo placentero, es un componente importante y motivador, es crucial reconocer que es solo uno de los varios modos en que los reforzadores operan. Los procesos de aproximación/retirada, la modulación de la memoria y, fundamentalmente, el aprendizaje acción-resultado necesario para que los estados afectivos guíen la acción, pintan un cuadro mucho más rico y preciso de la compleja interacción entre los eventos, nuestra experiencia interna y la forma en que moldeamos nuestro comportamiento a lo largo del tiempo.

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