29/06/2014
Desde tiempos inmemoriales, la humanidad ha buscado formas de adornar su cuerpo, y uno de los objetos más persistentes y versátiles a lo largo de la historia ha sido el pendiente, conocido por una variedad de nombres según la región y la época. Este pequeño, pero significativo accesorio, no solo cumple una función estética, sino que a menudo lleva consigo un profundo bagaje cultural, histórico e incluso simbólico.

En el lenguaje cotidiano, especialmente en español, este adorno recibe múltiples denominaciones. Se le llama comúnmente pendiente, un término derivado del francés 'pendentif', que alude a algo que cuelga. Sin embargo, la riqueza del idioma nos ofrece alternativas igualmente válidas y extendidas. El término arete es muy popular en diversas zonas, al igual que aro, especialmente cuando su forma es circular. Otros nombres incluyen arcillo, zarcillo, arito, caravana, e incluso términos menos comunes como arracada y falucho, este último quizás más regional o histórico.
La diversidad de nombres refleja la amplia difusión y la larga historia de uso de estos adornos. La palabra 'arracada', por ejemplo, suele referirse a pendientes de mayor tamaño y forma circular, a menudo elaborados con gran detalle, como los hallados en importantes tesoros arqueológicos que datan de civilizaciones antiguas.
Un Viaje a Través del Tiempo: Historia de los Pendientes
La historia de los pendientes es tan antigua como la civilización misma. Se han encontrado evidencias de su uso en sepulturas que datan de la Edad de Bronce, lo que demuestra que la práctica de adornar las orejas (y a veces otras partes del cuerpo) es una tradición milenaria. En sus formas más tempranas, a menudo consistían en simples aros.
Civilizaciones antiguas como la asiria y la egipcia incorporaron los pendientes en su indumentaria. Mientras que en los relieves asirios se observan con frecuencia, su presencia en el arte egipcio parece menos constante, aunque se han descubierto ejemplares de gran belleza en tumbas de la realeza, indicando que, si bien quizás no siempre estuvieron de moda para todos, eran apreciados en ciertos círculos, especialmente en las dinastías XII, XIII y XX.
Fenicios, hebreos y otros pueblos orientales adoptaron la costumbre, probablemente influenciados por egipcios y asirios. Griegos y romanos también hicieron suyo este adorno, creando piezas de singular riqueza. Durante estas épocas clásicas, el uso del pendiente se asociaba principalmente a las mujeres en Occidente, aunque curiosamente, los niños en Atenas y Roma a veces llevaban uno solo en una oreja.
La 'arracada' merece una mención especial dentro de esta historia. Pendientes grandes y circulares de este tipo fueron populares entre diversos pueblos antiguos como egipcios, asirios, fenicios, etruscos, celtas e iberos. La icónica estatua de la Dama de Elche, un magnífico ejemplo del arte íbero, luce impresionantes arracadas, testificando su importancia cultural y estética en aquella época. El Tesoro de Aliseda, con sus arracadas de oro de labor fenicia, es otra prueba de la maestría y el valor de estas piezas antiguas.
La influencia árabe en España también dejó su marca, con damas que adoptaron grandes pendientes con múltiples colgantes, una moda que persistió en algunas regiones incluso en la Edad Moderna.

Más allá de la simple ornamentación, en algunas culturas los pendientes han desempeñado un papel simbólico, siendo utilizados como amuleto protector. Se creía que servían para impedir la entrada de malos espíritus en el cuerpo a través de los oídos, una fascinante creencia que añade otra capa de significado a este humilde objeto.
Más Allá del Lóbulo: Tipos de Piercings en la Oreja
Tradicionalmente, el lugar más común para llevar pendientes ha sido el lóbulo de la oreja. Sin embargo, con el paso del tiempo y la evolución de las prácticas de modificación corporal, el alcance del pendiente se ha expandido significativamente. La técnica conocida como piercing ha permitido colocar estos adornos en diversas partes de la oreja, cada una con su propio nombre y requerimientos específicos de perforación y cuidado. Algunos de los tipos de piercings en la oreja mencionados incluyen:
- Lóbulo: La perforación más común y generalmente menos dolorosa, situada en la parte carnosa inferior de la oreja.
- Cartílago: Un término general para perforaciones en las partes más duras de la oreja, por encima del lóbulo.
- Industrial: Una perforación que atraviesa dos puntos del cartílago superior, conectada por una barra recta.
- Torre (Rook): Situado en el pliegue del cartílago interior superior de la oreja.
- Daith: Una perforación en el pliegue más interno del cartílago, justo encima del canal auditivo.
- Tragus: Se realiza en la pequeña protuberancia de cartílago que cubre parcialmente el canal auditivo.
- Cómodo (Conch): Situado en la gran área cóncava del cartílago de la oreja. Puede ser interno o externo.
- Caracol (Helix): Una perforación muy popular en el borde exterior del cartílago, típicamente en la parte superior.
- Anti-Tragus: Se sitúa en la pequeña protuberancia de cartílago opuesta al tragus, justo encima del lóbulo.
Cada uno de estos tipos de piercings requiere una técnica de perforación adecuada y un proceso de curación específico, a menudo más prolongado que una perforación en el lóbulo debido a la naturaleza del tejido cartilaginoso.
El Pendiente en la Actualidad: El Mundo del Piercing Corporal
La evolución del uso de los pendientes ha llevado a que su presencia no se limite exclusivamente a las orejas. La práctica moderna del piercing corporal ha extendido la colocación de estos adornos a prácticamente cualquier parte del cuerpo que pueda ser perforada de forma segura. Esta expansión ha convertido al pendiente en un elemento central de la autoexpresión y la modificación corporal.
Hoy en día, es común ver pendientes y otros tipos de joyas similares en lugares como el ombligo, las cejas, la nariz (tanto en el tabique como en las aletas), la lengua, los labios y muchas otras áreas. Esta tendencia, aunque popular, no está exenta de consideraciones. La perforación de tejido blando o cartílago y la posterior colocación de piercings pueden, en algunos casos, llevar al estiramiento o la deformación de la zona perforada, requiriendo a veces procedimientos de cirugía reconstructiva para restaurar la apariencia original si se retira la joya.
El uso de pendientes, en cualquiera de sus formas y ubicaciones, sigue siendo predominantemente ornamental, una forma de embellecer y personalizar el cuerpo. Sin embargo, la historia nos recuerda que su significado puede trascender lo puramente estético, abarcando desde la protección espiritual hasta la afiliación cultural o social.
Sinónimos y Tipos: Una Tabla Comparativa
La riqueza del idioma español ofrece una variedad de términos para referirse a este adorno. Aunque a menudo se usan indistintamente, algunos pueden tener connotaciones regionales o referirse a tipos específicos.
| Término | Descripción / Connotación |
|---|---|
| Pendiente | Término general, derivado de 'colgante'. Muy extendido. |
| Arete | Término general, muy común en Hispanoamérica. |
| Aro | Se refiere a pendientes de forma circular o anular. |
| Arracada | Pendiente grande, típicamente circular o de gran tamaño, a menudo histórico o tradicional. |
| Arcillo / Zarcillo | Términos sinónimos de pendiente/arete. |
| Arito | Diminutivo de aro o arete, puede referirse a pendientes pequeños. |
| Caravana | Término utilizado en algunas regiones, sinónimo de pendiente o arete. |
| Falucho | Término menos común, posiblemente regional o anticuado. |
Esta tabla muestra cómo un mismo objeto puede ser nombrado de múltiples maneras, reflejando la diversidad lingüística y cultural del mundo hispanohablante.
Preguntas Frecuentes sobre Pendientes y Piercings
A lo largo de la historia y con la evolución de las prácticas de adorno corporal, surgen preguntas comunes sobre los pendientes y los piercings.

¿Cuál es la diferencia entre un pendiente y un piercing?
Originalmente, un pendiente se refería al adorno que se coloca, típicamente en una perforación del lóbulo de la oreja. Piercing es el término (derivado del inglés 'perforar') que se refiere al acto de perforar cualquier parte del cuerpo para insertar una joya, y por extensión, a la perforación curada en sí. Así, un pendiente es el objeto, mientras que un piercing es el agujero o la práctica de hacerlo, aunque coloquialmente se use 'piercing' para referirse a la joya en ubicaciones distintas al lóbulo tradicional.
¿Los pendientes son solo para mujeres?
Históricamente, su uso ha variado. Si bien en muchas culturas occidentales se asociaron predominantemente con las mujeres, en otras, como en la antigüedad (guerreros asirios, niños romanos en una oreja) o en la actualidad con la popularización del piercing corporal, los hombres también los utilizan ampliamente. Su uso hoy en día es una cuestión de preferencia personal, no de género.
¿Dónde se originó el uso de los pendientes?
Es difícil precisar un único punto de origen, ya que se han encontrado evidencias muy antiguas en diversas partes del mundo, datando al menos de la Edad de Bronce. Civilizaciones como la asiria y la egipcia los usaban, y la práctica se extendió a otros pueblos antiguos.
¿Qué significa 'arracada'?
'Arracada' se refiere a un tipo específico de pendiente, generalmente de gran tamaño y forma circular o de aro prominente, a menudo asociado con diseños antiguos o tradicionales, como los de la cultura ibérica o fenicia.
¿Es seguro hacerse piercings en otras partes de la oreja o del cuerpo?
La seguridad depende de varios factores: la higiene del lugar y del profesional que realiza la perforación, la técnica utilizada (se recomienda aguja en lugar de pistola para el cartílago), el material de la joya inicial y los cuidados posteriores. Las perforaciones en cartílago o en otras partes del cuerpo pueden tener tiempos de curación más largos y un mayor riesgo de infección o complicaciones que las del lóbulo. Es crucial informarse bien y acudir a estudios profesionales y de confianza.
¿Pueden los piercings causar problemas a largo plazo?
Sí, como se menciona, la perforación y el uso continuo de joyería, especialmente si es pesada o si la zona sufre traumas, pueden causar estiramiento del tejido. En casos raros, pueden ocurrir cicatrices queloides, infecciones crónicas o reacciones alérgicas al material de la joya. La mayoría de los problemas se pueden prevenir con una perforación adecuada y buenos cuidados.
Conclusión
El pendiente, bajo cualquiera de sus nombres—pendiente, arete, aro, arracada—es mucho más que un simple accesorio. Es un elemento con una rica y extensa historia que abarca miles de años y cruza innumerables culturas. Desde su origen como simple aro o amuleto hasta su actual manifestación como parte del movimiento global del piercing corporal, ha servido como marcador de identidad, estatus, creencia y, sobre todo, como una forma de embellecer y expresar la individualidad. Su evolución y diversidad de formas y usos continúan haciendo de este adorno un fascinante objeto de estudio cultural y estético.
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