¿Qué significa "la borde"?

Explorando el Concepto de Borde: Más Allá del Límite

23/06/2025

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El término "borde" evoca instantáneamente la imagen de un límite, una orilla, el extremo de algo. Sin embargo, al adentrarnos en su significado y aplicación, especialmente en el contexto de los estudios territoriales y ambientales, descubrimos que esta noción es mucho más rica y compleja de lo que parece a simple vista. No se trata simplemente de una línea divisoria, sino de un espacio dinámico, un área de interacción, transición y a menudo, de conflicto.

¿Qué se entiende por borde?
La noción de borde es definida por la Real Academia Española como: extremo u orilla de algo; en una vasija, orilla o labio que tiene alrededor de la boca; canto superior del costado de un buque. También se señalan las expresiones al borde de o como muy cerca de.

La Real Academia Española (RAE) define "borde" como el extremo u orilla de algo, el labio de una vasija o el canto superior del costado de un buque. También contempla su uso en la expresión "al borde de", significando "muy cerca de". Curiosamente, el término también puede usarse como adjetivo para describir a una persona impertinente o antipática, a un hijo nacido fuera del matrimonio, o a una planta no injertada. Su raíz proviene del francés "bord", y es interesante notar que la palabra inglesa "border" se traduce más precisamente como frontera.

En el ámbito académico y científico, la noción de borde trasciende estas definiciones literales. Se utiliza tanto en un sentido material como simbólico para señalar aquello que se sitúa en un límite. A menudo, esta palabra funciona como sinónimo o metáfora de lo marginal o marginado, aunque a veces carece de una definición conceptual precisa, adaptándose a distintas miradas disciplinarias.

El Borde en los Estudios Territoriales

Más allá de ciertos usos imprecisos, el concepto de borde ofrece diversas estrategias de abordaje dentro de los estudios sobre el territorio. Permite analizar las áreas de transición y las dinámicas que ocurren en ellas.

Podemos aplicar la noción de borde en varios contextos:

  • Entre ámbitos urbanos y periurbanos, marcando la distinción entre usos residenciales y actividades productivas primarias como la agricultura, ganadería o minería.
  • Al interior de las propias ciudades, reflejando las diversas formas de ocupación residencial, desde urbanizaciones privadas y barrios planificados hasta hábitats populares o asentamientos informales.
  • Como espacios de transformación y disputa, asociados a la expansión simultánea de nuevas centralidades y usos marginales, como basurales o canteras. Estos bordes suelen estar ligados a procesos de financiarización y especulación inmobiliaria.
  • Como zonas de amortiguamiento para actividades de ocio y la conservación del hábitat, que pueden funcionar como un continuum o un límite fuerte, dependiendo de la categoría de manejo de áreas naturales protegidas.

Estas aplicaciones no son mutuamente excluyentes, pero ilustran las diferentes perspectivas desde las que se puede abordar el estudio de los bordes.

Antecedentes en el Estudio de los Bordes Urbanos

La geografía ha sido una disciplina clave en el estudio de los bordes. Desde la geografía de la percepción, el borde ha sido un elemento fundamental para la elaboración de mapas mentales. Autores como Kevin Lynch lo usaron para definir límites relativamente geométricos, mientras que Pryor incorporó la idea de borde como contención de la urbanización.

Enfoques más integrales, como el de Suárez Valencia, problematizan la construcción de territorios de borde desde el urbanismo, viéndolos no como un final, sino como un límite asociado a cambios que implican relaciones de complementariedad física, social y económica.

La mirada histórica también es relevante, reconstruyendo los cambios morfológicos y funcionales de estos espacios. Algunos estudios analizan la expansión urbana y el desplazamiento de sus límites, mientras que otros se centran en la definición de límites internos dentro de las ciudades, como la configuración del borde entre dos zonas con lógicas distintas.

A escala intraurbana, la noción de borde es útil para describir la separación entre barrios conformados bajo lógicas disímiles, por ejemplo, entre un barrio planificado y un asentamiento informal. Esta separación no es solo material, sino también simbólica, incluso en contextos aparentemente homogéneos de periferias populares.

Pensando en los bordes como áreas que rodean las ciudades y sobre las cuales estas tienden a crecer, encontramos que a lo largo del tiempo han recibido diversas denominaciones: arrabal, suburbio, periferia, área periurbana, interfaz, etc. Cada término implica trasfondos teóricos distintos. La expansión urbana a menudo se ha visto como una tensión entre usos de suelo residenciales, industriales o comerciales y actividades agropecuarias, un debate que se ha cuestionado. La noción de "periurbano productivo" de Barsky es un ejemplo de cómo se aplica la idea de borde a la función agrícola.

Estos espacios de transición, si bien a veces se asocian a cinturones verdes, presentan una gran variedad de usos y relaciones. La utilidad de la noción de borde reside precisamente en su capacidad para dar cuenta de la complejidad de estas áreas, donde las tensiones van mucho más allá de la simple oposición entre lo urbano y lo rural.

Bordes y Áreas Naturales Protegidas (ANP)

Un ámbito crucial donde el concepto de borde cobra gran relevancia es en la gestión de las Áreas Naturales Protegidas (ANP), especialmente aquellas cercanas o integradas en entornos urbanos. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) define una ANP como un "espacio geográfico claramente definido, reconocido, dedicado y gestionado, mediante medios legales u otros tipos de medios eficaces para conseguir la conservación a largo plazo de la naturaleza y de sus servicios ecosistémicos y sus valores culturales asociados".

En el enfoque por ecosistemas, las ANP se integran en un contexto territorial mayor, estableciendo zonas de amortiguamiento. Estas zonas se definen por las interacciones de actores sociales con intereses directos e indirectos, tanto dentro como fuera del área protegida.

La distancia a la ANP más cercana es incluso un indicador relevante para la sostenibilidad de las ciudades como destinos turísticos, según la Organización Mundial del Turismo (OMT). La sostenibilidad turística implica considerar las repercusiones económicas, sociales y ambientales, buscando un uso óptimo de los recursos naturales, la inclusión de las comunidades locales y la viabilidad económica a largo plazo.

El borde entre un sector residencial y una ANP no solo marca una diferencia en el uso y ocupación del espacio, sino también en su valoración. Las ANP no están sujetas a la valuación de la renta del suelo, pero proveen bienes y servicios ambientales esenciales que impactan la economía urbana y la salud humana. Ofrecen oportunidades espirituales, recreativas y ámbitos de socialización que fortalecen la identidad local.

Se estima que un tercio de las cien ciudades más extensas del mundo dependen de la protección de bosques en ANP para su suministro de agua, además de reducir riesgos como deslizamientos, enfermedades infecciosas y polución. Caracas y Río de Janeiro son ejemplos latinoamericanos.

¿Qué papel se usa para imprimir caratulas?
El papel recubierto (también conocido como esmaltado o propalcote) es un papel que en su exterior es recubierto por un compuesto que le da diferentes cualidades al papel (peso, superficie, brillo, suavidad o reducción a la absorbencia de tinta). Este compuesto le da al papel una alta calidad de impresión.

La importancia de las ANP y sus áreas circundantes ha sido ratificada en eventos como el II Congreso Latinoamericano de Áreas Protegidas en Bariloche. La integración de la conservación de la biodiversidad, la salud y el planeamiento urbano es una necesidad reconocida en tratados internacionales como la Convención sobre la Diversidad Biológica y la Nueva Agenda Urbana.

El concepto de zona de amortiguamiento varía según el sistema nacional de áreas protegidas. Puede ser una zona interna o una franja de transición. En Argentina, se asimila al "entorno", el ámbito geográfico de actores con relación funcional. En Chile, se establecen tres zonas de influencia: ecológica, político-administrativa, y sociocultural y económica.

Estrategias para el Estudio de los Bordes

El estudio de los bordes requiere diversas estrategias metodológicas, adaptadas a las distintas escalas de análisis. Se pueden emplear técnicas cuantitativas, análisis espacial y estadísticas, pero también miradas etnográficas que capten las experiencias subjetivas de quienes habitan estos espacios.

Las herramientas gráficas y cartográficas son fundamentales para estudios de caso, permitiendo lecturas morfológicas y representaciones esquemáticas. El análisis cualitativo de documentos urbanísticos y normativas ayuda a comprender los procesos de configuración y redefinición de los bordes.

Lo más común es el uso de estrategias mixtas que articulan diferentes enfoques. Investigadores combinan entrevistas a actores locales con herramientas cartográficas, o métodos cuantitativos con cualitativos para estudiar la expansión de asentamientos humanos en los bordes.

La definición del "ancho" de la franja de borde es un desafío, ya que varía según el rango de las ciudades y la escala de análisis. Garay define el borde periurbano como una franja entre el límite rural/periurbano y el urbano/periurbano.

Los bordes, como áreas mixtas de contacto entre usos predominantemente urbanos y no urbanos, representan espacios con diferentes niveles y grados de transición. Pueden funcionar como suturas o expresiones de diferentes tipos de fronteras, ya sea entre ciudades en un proceso de conurbación o entre una ciudad y un ANP.

Ejemplos Concretos: Bordes Urbanos y ANP

Para ilustrar la aplicación del concepto de borde en relación con las ANP, consideremos algunos ejemplos en América Latina, donde las zonas de amortiguamiento se solapan con los bordes urbanos.

San Carlos de Bariloche, Argentina

La ciudad de San Carlos de Bariloche, fundada en 1902, se encuentra prácticamente rodeada por el Parque Nacional Nahuel Huapi (PNNH). Aunque la ciudad fue deslindada del parque en 1958, su ejido urbano colinda con él en varios puntos, configurando distintos bordes:

  • Un borde al sur y suroeste, colindante con sectores del PNNH bajo la categoría de Parque Nacional, donde las actividades permitidas son limitadas a investigación, turismo y recreación con infraestructura mínima.
  • Un segundo borde al sur, suroeste y norte, que limita con una zona de uso bajo la categoría de Reserva Nacional, menos restrictiva en cuanto a infraestructura y actividades productivas.
  • Un tercer borde hacia el este, coincidente con el límite departamental y el inicio de la localidad de Dina Huapi. Esta población, históricamente ligada a Bariloche, se considera parte de una futura conurbación debido a la continua expansión de la ciudad principal.

Estos bordes reflejan diferentes lógicas de gestión y uso del territorio en la interfaz entre lo urbano y lo protegido.

Ciudad de México, México

En la Ciudad de México, el Plan de Desarrollo Urbano de 1980 estableció una zonificación con un ámbito urbano y otro no urbano. Este último incluía una zona de amortiguamiento (transición urbano-rural) y una zona de conservación (con estricta política de protección, incluyendo ANP), antecedente del actual Suelo de Conservación (SC). La concentración demográfica y el crecimiento de asentamientos informales en el SC son procesos de periurbanización que generan un gran deterioro ambiental, con efectos directos e indirectos en los servicios ambientales.

Río de Janeiro, Brasil

En Río de Janeiro, se han realizado esfuerzos significativos para integrar las ANP en el ordenamiento territorial, reconociendo que las ciudades dependen de su entorno y lo afectan. Programas de restauración de ecosistemas, como la reforestación del Parque Nacional Tijuca, buscan revertir la degradación histórica. A pesar de desafíos como el crecimiento poblacional y la percepción de que los parques urbanos son menos importantes, Brasil ha incorporado las ANP en la planificación estratégica de grandes metrópolis como São Paulo, revalorizando el paisaje natural en ambientes antropizados como prioridad para la conservación de corredores biológicos.

Estos ejemplos demuestran cómo la noción de borde, aplicada a la interfaz entre lo urbano y las áreas naturales protegidas, ayuda a comprender las complejas dinámicas territoriales, los conflictos de uso, los desafíos de gestión y la importancia de la conservación para la sostenibilidad urbana.

Preguntas Frecuentes sobre el Concepto de Borde

¿Qué diferencia hay entre "borde" y "frontera"?
Si bien ambos términos refieren a un límite, "frontera" suele implicar una separación más marcada, a menudo política o administrativa, como la que divide países. "Borde" es un concepto más amplio que puede referirse a cualquier extremo u orilla, y en estudios territoriales, a menudo describe un espacio de transición o interacción, no solo una línea estricta.

¿Por qué es importante estudiar los bordes urbanos?
Los bordes urbanos son áreas clave de crecimiento y transformación. Estudiarlos nos permite comprender la expansión de las ciudades, los cambios en el uso del suelo, las dinámicas sociales y económicas en la periferia, los conflictos por el territorio y los impactos ambientales. Son espacios donde se manifiestan muchas de las tensiones del desarrollo urbano.

ConceptoDefinición ClaveAplicación Típica
Borde (General)Extremo, orilla o límite de algoObjetos físicos, expresiones cotidianas
Borde (Estudios Territoriales)Espacio de transición, interacción o conflicto en un límite (material o simbólico)Interfaces urbano-rurales, límites intraurbanos, zonas de amortiguamiento
Zona de AmortiguamientoÁrea circundante a un área protegida donde se gestionan las interacciones para proteger el área centralRelación entre ANP y su entorno (urbano, rural, etc.)

En conclusión, el "borde" es mucho más que una simple división. Es un concepto dinámico que nos ayuda a entender las complejas interacciones en los límites de diferentes sistemas, ya sean físicos, sociales, económicos o ecológicos. Su estudio, especialmente en la interfaz entre las ciudades en expansión y los espacios naturales protegidos, es crucial para la planificación territorial sostenible y la gestión ambiental.

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