02/06/2021
¿Alguna vez te has preguntado cómo se llama ese fascinante y rápido artrópodo de múltiples patas que a veces ves arrastrándose por el jardín o incluso dentro de casa? Nos referimos, por supuesto, al ciempiés. Su apariencia peculiar y la velocidad con la que se desplaza capturan nuestra atención, pero una de las primeras preguntas que surge al hablar de ellos, especialmente en un contexto bilingüe, es: ¿cómo se dice ciempiés en inglés? La respuesta es sencilla, pero el mundo de estas criaturas es mucho más complejo y asombroso de lo que parece a primera vista.

¿Cómo se Llama el Ciempiés en Inglés?
La traducción directa y comúnmente aceptada para "ciempiés" en idioma inglés es centipede. Este término proviene del latín centi- (cien) y pes (pie), haciendo referencia a la creencia popular de que poseen cien patas, una característica que, como veremos más adelante, es en realidad un mito.
Así que, si te encuentras en un país de habla inglesa y necesitas referirte a uno de estos intrigantes animales, la palabra que buscas es centipede. Es un término universal dentro del idioma para designar a cualquier miembro de la clase Chilopoda.
¿Qué es Exactamente un Ciempiés?
Más allá de su nombre común, los ciempiés son artrópodos pertenecientes a la clase Chilopoda. Son criaturas predadoras caracterizadas por tener cuerpos alargados, aplanados y segmentados. Una de sus características más distintivas es que cada segmento de su cuerpo (excepto el primero detrás de la cabeza y los dos últimos) posee un par de patas. A diferencia de los milpiés (Diplopoda), que tienen dos pares de patas por segmento (en la mayoría de ellos).
Son conocidos por ser cazadores activos, y su principal herramienta para ello es un par de apéndices bucales modificados llamados forcípulas. Estas forcípulas se encuentran justo detrás de la cabeza y están equipadas con glándulas venenosas, usándolas para inmovilizar a sus presas antes de consumirlas.
Características Fascinantes de los Ciempiés
Los ciempiés presentan una anatomía especializada que les permite ser depredadores eficientes. Sus piezas bucales están formadas por mandíbulas y dos pares de maxilas fusionadas. Pero las verdaderas protagonistas en la caza son las forcípulas. Este primer par de patas modificado no se utiliza para caminar, sino como garras venenosas para capturar y someter a sus víctimas. La potente musculatura asociada a estas garras les permite inyectar veneno de manera efectiva.
La cabeza del ciempiés está cubierta por una placa cefálica. La visión varía enormemente entre las especies. Algunas, como las del orden Geophilomorpha, son completamente ciegas y dependen de otros sentidos para orientarse y cazar. Otras, como las Scutigeromorpha (los comunes ciempiés domésticos), poseen grandes ojos compuestos que les otorgan una excelente visión. Un tercer grupo puede tener uno o varios pares de ojos simples.
Poseen un par de antenas prominentes que actúan como órganos sensoriales primarios, explorando el entorno en busca de presas y detectando vibraciones. La longitud y el número de segmentos de las antenas varían según la especie, con la excepción de los Geophilomorpha, que siempre tienen 14 segmentos.
El cuerpo segmentado es clave en su locomoción. Cada segmento del tronco, desde el segundo hasta el penúltimo, tiene un par de patas. La estructura de las patas es similar en todos los ciempiés: coxa, trocánter, prefémur, fémur, tibia y tarso, terminando en una o más uñas. El segmento final es particular, ya que posee un par de patas modificado, conocido como par anal. Estas patas anales no se usan para caminar; en muchas especies son más largas y robustas que las demás, y pueden servir para la defensa, para aferrarse a la presa o, en algunos casos, para atraer a la pareja durante el cortejo, mostrando un claro dimorfismo sexual.

Los órganos sexuales se localizan en este segmento terminal. En ciertos grupos como Lithobiomorpha y Scutigeromorpha, son visibles externamente, facilitando la distinción entre machos y hembras. En otros, como Scolopendromorpha, no son externos, aunque el dimorfismo sexual puede manifestarse en el tamaño general (hembras más grandes).
Un órgano intrigante presente en algunos ciempiés es el órgano de Tömösvary, situado cerca de las antenas. Se cree que tiene una función sensorial, posiblemente relacionada con la detección de vibraciones o incluso el sonido, aunque su función exacta sigue siendo objeto de investigación.
Además, cuentan con mecanorreceptores (pelos y espinas) distribuidos por el cuerpo, especialmente en patas y antenas, que les permiten percibir el tacto y las vibraciones del sustrato. Algunas especies de Lithobiomorpha tienen poros coxales en la parte ventral de ciertas patas, que se piensa que intervienen en la osmorregulación y la liberación de feromonas.
Ciclo de Vida y Reproducción
La reproducción en los ciempiés es particular, ya que generalmente no implica cópula directa. El macho deposita un espermatóforo (un paquete de esperma) que la hembra debe recoger. El proceso varía: algunos machos construyen una pequeña tela de seda donde depositan el espermatóforo y realizan un "baile" para atraer a la hembra; otros simplemente lo dejan en el entorno para que la hembra lo encuentre.
La época de reproducción depende del clima; en zonas templadas suele ser en primavera y verano, mientras que en trópicos y subtrópicos puede ser continua. Curiosamente, se conocen casos de partenogénesis en algunas especies, donde las hembras pueden reproducirse sin necesidad de un macho.
La forma en que cuidan los huevos y las crías también difiere entre los grupos. Los Lithobiomorpha y Scutigeromorpha ponen sus huevos individualmente (entre 10 y 50) en pequeños hoyos en la tierra, los cubren y los abandonan. El desarrollo de los huevos y el tiempo para alcanzar la madurez varía, pudiendo tardar desde meses hasta años. Los ciempiés son relativamente longevos para ser artrópodos, pudiendo vivir hasta 6 años, lo que, combinado con su baja tasa de natalidad, los clasifica como especies con estrategia de selección K.
Por otro lado, los Geophilomorpha y Scolopendromorpha muestran un comportamiento de cuidado parental más desarrollado. Ponen sus huevos (entre 15 y 60) en un nido, a menudo en la tierra o madera podrida, y la hembra se queda con ellos. Protege los huevos activamente de depredadores y los lame para mantenerlos limpios y libres de hongos. Algunas especies de escolopendras incluso permanecen con las crías después de la eclosión. Sin embargo, si la hembra se siente amenazada, puede abandonar o, en situaciones extremas de estrés, incluso comerse sus propios huevos o crías. Los huevos abandonados son muy vulnerables a los hongos.
El ciclo de vida de los Craterostigmomorpha es uno de los menos estudiados y comprendidos.

El Desarrollo y el Mito de las Cien Patas
El desarrollo post-embrionario de los ciempiés se clasifica en dos tipos principales: anamórfico y epimórfico.
El desarrollo anamórfico ocurre en los órdenes considerados más basales (Lithobiomorpha, Scutigeromorpha y Craterostigmomorpha). Los individuos nacen con un número reducido de segmentos y pares de patas, y van añadiendo más segmentos y patas con cada muda. Por ejemplo, el ciempiés doméstico (Scutigera coleoptrata) nace con solo 4 pares de patas y los va ganando progresivamente hasta alcanzar los 15 pares característicos del adulto. Hay estadios "larvarios" con menos patas y estadios "postlarvales" donde, con el número completo de patas, se desarrollan otras estructuras como gonópodos y órganos sensoriales. Todos los Lithobiomorpha adultos tienen 15 pares de patas. Los Craterostigmomorpha pasan de 12 a 15 pares.
El desarrollo epimórfico se da en el clado Epimorpha (Geophilomorpha y Scolopendromorpha). En este caso, los individuos nacen con el número completo de segmentos y pares de patas que tendrán como adultos. No añaden más patas en las mudas posteriores. Este grupo incluye a los ciempiés de mayor tamaño.
Aquí surge la explicación del nombre y el mito: el número de pares de patas varía enormemente entre las especies, especialmente en los Geophilomorpha, que pueden tener desde 27 hasta 191 pares. Los Scolopendromorpha suelen tener 21 o 23 pares. Los Lithobiomorpha y Scutigeromorpha siempre tienen 15 pares en la adultez. La clave es que el número total de pares de patas en un ciempiés adulto siempre es impar. Esto significa que un ciempiés nunca tendrá exactamente 100 patas (50 pares) ni 100 pares de patas. El nombre "ciempiés" (o "centipede") es, por tanto, una simplificación o una exageración popular basada en la idea de "muchas patas", pero biológicamente incorrecta en cuanto al número exacto.
La forma en que se añaden los segmentos también es interesante. Primero, se forma un número impar fijo de segmentos cerca de la cabeza. Luego, se añaden pares de segmentos en la cola mediante un proceso repetitivo impulsado por un "reloj" molecular. Estos segmentos son homólogos a los de otros artrópodos antiguos como los trilobites.
Tabla Comparativa: Desarrollo Anamórfico vs. Epimórfico
| Característica | Desarrollo Anamórfico | Desarrollo Epimórfico |
|---|---|---|
| Órdenes Típicos | Lithobiomorpha, Scutigeromorpha, Craterostigmomorpha | Geophilomorpha, Scolopendromorpha |
| Número de Patas al Nacer | Menor que en la adultez | Igual que en la adultez (número completo) |
| Ganancia de Patas | Se añaden pares de patas en cada muda | No se añaden pares de patas después del nacimiento |
| Número de Pares de Patas en Adultos | Fijo (ej: 15 en Litho/Scuti, 15 en Cratero) | Variable (ej: 21-23 en Scolo, 27-191 en Geo) |
| Longevidad Relativa | Generalmente más corta (años) | Generalmente más larga (varios años) |
| Cuidado Parental | Generalmente ausente (huevos abandonados) | Presente (hembra cuida huevos y, a veces, crías) |
Alimentación y Estrategias de Caza
Los ciempiés son primariamente depredadores. Su dieta se compone principalmente de otros invertebrados terrestres, incluyendo insectos, arañas, gusanos, lombrices, babosas y caracoles. Las especies de mayor tamaño, como las escolopendras, son capaces de cazar presas más grandes, e incluso pequeños vertebrados como lagartijas, serpientes jóvenes, roedores e incluso murciélagos en algunos casos.
La técnica de caza es típicamente emboscar o perseguir a la presa. Una vez detectada, el ciempiés se abalanza sobre ella, la sujeta firmemente con varias de sus patas y rápidamente clava sus forcípulas venenosas para inyectar el veneno. El veneno paraliza o mata a la víctima. Una vez que la presa está inmovilizada, el ciempiés procede a devorarla utilizando sus piezas bucales.
Aunque la gran mayoría son carnívoros, se sabe que unas pocas especies pueden ser omnívoras, complementando su dieta con material vegetal.

Clasificación: Los Diferentes Grupos de Ciempiés
La clase Chilopoda se divide tradicionalmente en varios órdenes principales. La clasificación más reciente, basada en estudios genéticos y morfológicos, los agrupa de la siguiente manera:
- Scutigeromorpha: Incluye al conocido ciempiés doméstico. Son los más rápidos y tienen patas muy largas. Poseen ojos compuestos bien desarrollados y los espiráculos respiratorios en la parte dorsal.
- Lithobiomorpha: Comúnmente llamados ciempiés de piedra. Tienen 15 pares de patas en la adultez y son de tamaño mediano. Suelen tener ojos simples o ser ciegos.
- Craterostigmomorpha: Un grupo pequeño y con características únicas, con un solo género conocido.
- Scolopendromorpha: Incluye a las grandes y robustas escolopendras, algunas de las cuales son venenosas para los humanos. Tienen 21 o 23 pares de patas en la adultez y son epimórficos.
- Geophilomorpha: Los ciempiés de tierra o geofílidos. Son alargados, delgados y adaptados a vivir en el suelo. Son ciegos y poseen el mayor número de pares de patas, variando enormemente (desde 27 hasta casi 200). Son epimórficos.
Esta diversidad de formas y adaptaciones les permite ocupar una amplia gama de hábitats terrestres alrededor del mundo.
Preguntas Frecuentes sobre los Ciempiés
Aquí respondemos algunas dudas comunes sobre estos fascinantes artrópodos:
¿Tienen realmente cien patas?
No, a pesar de su nombre en español e inglés ("ciempiés", "centipede"), nunca tienen exactamente 100 patas. El número de pares de patas es siempre impar, y el total varía mucho según la especie, desde 15 pares hasta casi 200 pares.
¿Son venenosos?
Sí, la mayoría de los ciempiés poseen glándulas venenosas asociadas a sus forcípulas (el primer par de patas modificado). Usan este veneno para paralizar o matar a sus presas. Para los humanos, la picadura de la mayoría de las especies pequeñas es similar a la de una abeja, causando dolor localizado, enrojecimiento e hinchazón. Las especies grandes, como las escolopendras tropicales, pueden causar picaduras muy dolorosas y síntomas más severos, aunque rara vez mortales.
¿Hay ciempiés en el Reino Unido (UK)?
Sí, los ciempiés son comunes en el Reino Unido. Una de las especies más conocidas es el ciempiés común (Lithobius forficatus), que puede medir hasta 3 cm. A pesar de su nombre, tiene 15 pares de patas. Es una de las especies de ciempiés más grandes encontradas en el Reino Unido, con un cuerpo largo, delgado y de color marrón rojizo, y antenas grandes. Sus patas traseras son alargadas y pueden parecer un segundo par de antenas.
¿Cuál es la diferencia entre un ciempiés y un milpiés?
Aunque ambos son miriápodos, son muy diferentes. Los ciempiés (Chilopoda) tienen cuerpos aplanados, son depredadores venenosos con un par de patas por segmento. Los milpiés (Diplopoda) tienen cuerpos más cilíndricos o redondeados, son herbívoros o detritívoros no venenosos (aunque pueden secretar sustancias irritantes) y tienen dos pares de patas por segmento en la mayoría de ellos.
¿Dónde suelen vivir los ciempiés?
Los ciempiés son terrestres y prefieren ambientes húmedos y oscuros. Se encuentran bajo rocas, troncos caídos, hojarasca, en el suelo, en cuevas o debajo de la corteza de los árboles. Algunas especies pueden encontrarse dentro de edificaciones, buscando refugio y humedad.
Un Mundo de Patas y Misterios
En conclusión, el ciempiés, o centipede en inglés, es mucho más que un simple animal con muchas patas. Son depredadores eficientes con una anatomía y un ciclo de vida complejos y variados. Desde la forma en que cazan con sus forcípulas venenosas hasta las sorprendentes diferencias en su desarrollo y cuidado parental, los ciempiés nos ofrecen una ventana a la increíble diversidad del reino animal. La próxima vez que veas uno, recuerda que estás observando a un antiguo y exitoso cazador que ha evolucionado para prosperar en una multitud de entornos terrestres, desmintiendo con su impar número de patas la creencia popular que le dio nombre.
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