05/05/2014
El 8 de marzo marca una fecha de profundo significado a nivel global: el Día Internacional de la Mujer. Originalmente conocido como Día Internacional de la Mujer Trabajadora, esta jornada conmemora la larga y ardua lucha de las mujeres por obtener su participación plena en la sociedad y lograr un desarrollo íntegro como personas, en condiciones de igualdad con el hombre. Es un día para recordar los logros alcanzados, visibilizar las desigualdades persistentes y reafirmar el compromiso con un futuro más equitativo. A menudo, esta conmemoración se resume en el numerónimo 8M, que condensa la fecha y el espíritu de la jornada.

Los orígenes de esta lucha se remontan a finales del siglo XVIII y principios del XIX, en el contexto del movimiento obrero. Inicialmente, la posición predominante dentro de este movimiento era tradicional y patriarcal en cuanto a los derechos y reivindicaciones de las mujeres. Sin embargo, a mediados del siglo XIX, los movimientos liderados por mujeres comenzaron a ganar fuerza de manera independiente. Sus demandas eran claras y contundentes: la lucha por el sufragio femenino, la reivindicación de la igualdad en todos los ámbitos, y la denuncia de la opresión social, familiar y laboral a la que se enfrentaban. Fue en este periodo cuando surgieron los movimientos sufragistas, a menudo de origen burgués, con figuras notables que sentaron las bases para futuras movilizaciones.
Aunque la historia de las mujeres en la antigüedad a menudo ha sido pasada por alto en los relatos tradicionales, existen referencias literarias y figuras reales que atestiguan la conciencia sobre la desigualdad y la resistencia. Un ejemplo literario destacado es la comedia Lisístrata de Aristófanes, escrita en la antigua Grecia en el siglo V a. C. En esta obra, la protagonista, Lisístrata, organiza una huelga sexual entre las mujeres para obligar a los hombres a poner fin a la guerra. Si bien es una ficción, refleja una idea de acción colectiva femenina frente a las decisiones masculinas.
Entrando en el siglo XX, varios eventos clave contribuyeron a la cristalización de la idea de un día internacional dedicado a la mujer. Aunque ampliamente citado, un supuesto primer gran hito en 1857, que relata una huelga de mujeres obreras textiles en Nueva York protestando por condiciones laborales y salarios injustos, y que habría sido violentamente reprimida, es considerado por estudios posteriores como un mito fundacional. Según estas investigaciones, la protesta de 1857 nunca ocurrió y el mito habría sido creado en 1955 con el objetivo de desvincular el Día Internacional de la Mujer de sus orígenes soviéticos, dándole un carácter más universal y espontáneo. Se sugiere que el año 1857 pudo haber sido elegido en honor a la fecha de nacimiento de Clara Zetkin.
Lo que sí está documentado es la conmemoración del Día Nacional de la Mujer en Estados Unidos. El 3 de mayo de 1908, se celebró un acto denominado 'Día de la Mujer' en Chicago, organizado por mujeres socialistas, dedicado a la causa de las obreras y a denunciar la opresión. El Comité Nacional de la Mujer del Partido Socialista de los Estados Unidos recomendó celebrar actos a favor del sufragio femenino el último domingo de febrero. Atendiendo a esta recomendación, el 28 de febrero de 1909 se celebró por primera vez en todo Estados Unidos el 'Día Nacional de la Mujer', organizado por las socialistas en honor a la huelga de trabajadoras textiles de 1908 (distinta de la mítica de 1857) en la que protestaron por las pésimas condiciones laborales. Ese día, alrededor de 15.000 mujeres marcharon por Nueva York exigiendo reducción de jornada, mejores salarios y derechos de voto. En noviembre de 1909, tuvo lugar otra huelga significativa en Nueva York, conocida como el «Levantamiento de las 20.000», liderada por Clara Lemlich y apoyada por la Liga Nacional de Sindicatos de Mujeres.
El año 1910 fue crucial para la proyección internacional de esta conmemoración. Durante la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, reunida en Copenhague, se reafirmó la demanda de sufragio universal para todas las mujeres. Fue allí donde Clara Zetkin, destacada figura del socialismo alemán, propuso la proclamación de un Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Su propuesta fue respaldada por unanimidad por las más de cien mujeres de 17 países asistentes, incluidas las primeras mujeres parlamentarias finlandesas. El objetivo era claro: promover la igualdad de derechos, incluyendo el derecho al voto. Aunque se proclamó el día, no se estableció una fecha fija para su conmemoración en ese momento. Otras pioneras notables en esta reivindicación de derechos incluyeron a Rosa Luxemburgo, Aleksandra Kolontái, Nadezhda Krúpskaya e Inessa Armand.
Como resultado de la decisión de Copenhague, el Día Internacional de la Mujer Trabajadora se celebró por primera vez el 19 de marzo de 1911. Millones de personas asistieron a mítines en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza. Las demandas centrales eran el derecho al voto, el derecho a ocupar cargos públicos, el derecho al trabajo, a la formación profesional y a la no discriminación laboral. Fue una demostración de fuerza y unidad sin precedentes en la lucha por los derechos de las mujeres.
Poco después de esta primera conmemoración, un trágico suceso vino a subrayar la urgencia de las demandas laborales. El 25 de marzo de 1911, menos de una semana después de la primera celebración del Día Internacional de la Mujer, ocurrió el devastador incendio en la fábrica Triangle Shirtwaist de Nueva York. 146 jóvenes trabajadoras, la mayoría inmigrantes, murieron atrapadas en el edificio porque las salidas habían sido cerradas. Este desastre puso de manifiesto las terribles condiciones laborales y la falta de seguridad a la que se enfrentaban las obreras. El incendio tuvo un impacto significativo en la legislación laboral de Estados Unidos y se convirtió en un punto de referencia recurrente en las celebraciones posteriores del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, recordando la conexión intrínseca entre la lucha por los derechos de las mujeres y la mejora de las condiciones de trabajo.
En los años siguientes, la conmemoración continuó extendiéndose. En 1913, las mujeres rusas celebraron su primer Día Internacional de la Mujer el último domingo de febrero, en el contexto de los movimientos por la paz previos a la Primera Guerra Mundial. En 1914, países como Alemania, Suecia y Rusia conmemoraron oficialmente el Día Internacional de la Mujer el 8 de marzo por primera vez. En otros países europeos, las mujeres organizaron mítines alrededor de esa fecha para protestar contra la guerra y mostrar solidaridad con otras mujeres.
El año 1917 marcó un hito decisivo que, indirectamente, fijaría el 8 de marzo en el calendario. En plena Primera Guerra Mundial, con Rusia sufriendo enormes pérdidas, se produjo la Revolución de Febrero. La hambruna y el cierre de fábricas como la Putilov en Petrogrado generaron gran descontento. El 8 de marzo de 1917 (correspondiente al 23 de febrero según el calendario juliano, que se usaba en Rusia en ese momento), se llevaron a cabo mítines y manifestaciones con motivo del Día Internacional de la Mujer. Lo que comenzó como protestas de amas de casa por la falta de pan escaló rápidamente, adquiriendo un fuerte tono político y económico y convirtiéndose en manifestaciones masivas contra la monarquía y la guerra. Este levantamiento espontáneo, sin una coordinación inicial de los partidos revolucionarios, fue el inicio de la Revolución de Febrero que puso fin al régimen zarista. La coincidencia de este evento histórico con el Día Internacional de la Mujer, según el calendario gregoriano que usamos hoy, solidificó el 8 de marzo como la fecha principal de conmemoración.
Tras la Revolución de Octubre, la dirigente bolchevique Aleksandra Kollontai, quien impulsó importantes avances como el voto femenino y la legalización del divorcio y el aborto, logró que el 8 de marzo fuera declarado fiesta oficial en la Unión Soviética, inicialmente laborable. Posteriormente, el 8 de mayo de 1965, un decreto del Sóviet Supremo lo declaró día no laborable en la URSS, en reconocimiento a los méritos de la mujer soviética. La institucionalización en la Unión Soviética impulsó la celebración en otros países. China lo celebra desde 1922 y en España se conmemoró por primera vez en 1936, con la participación destacada de la dirigente comunista Dolores Ibárruri, «la Pasionaria».

La ONU jugó un papel fundamental en la consolidación global del Día Internacional de la Mujer. En 1975, declaró el Año Internacional de la Mujer. Posteriormente, en diciembre de 1977, la Asamblea General de la ONU, mediante su Resolución 32/142, invitó a todos los estados miembros a proclamar una jornada como «Día de las Naciones Unidas para los derechos de la mujer y la paz internacional», de acuerdo con sus tradiciones y costumbres. Muchos países eligieron el 8 de marzo para esta conmemoración, como fue el caso de Chile. A pesar de su celebración mundial, el reconocimiento oficial en Estados Unidos llegó más tarde, en 1994, gracias a la iniciativa de Beata Poźniak, una actriz inmigrante polaca, quien presentó una solicitud al Congreso.
El siglo XXI ha visto cómo el Día Internacional de la Mujer ha adquirido una dimensión aún mayor. En 2011 se celebró el Centenario del Día Internacional de la Mujer, un momento para reflexionar sobre la historia y los desafíos futuros. Ese mismo año, comenzó a operar la Entidad de la ONU para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de la Mujer, conocida como ONU Mujeres, reforzando el compromiso global con la causa. El movimiento internacional por los derechos de las mujeres sigue creciendo, impulsado y coordinado en parte por la ONU, que ha organizado cuatro conferencias mundiales sobre la mujer y ha hecho del 8 de marzo un punto de convergencia para actividades en favor de sus derechos y participación en la vida política y económica.
Más recientemente, la conmemoración del 8 de marzo ha sido revitalizada por movimientos de protesta a gran escala. El 8 de marzo de 2017, organizaciones feministas de más de 50 países impulsaron el Primer Paro Internacional de Mujeres. Esta iniciativa buscó visibilizar la violencia machista en todas sus formas (sexual, social, cultural, política, económica) mediante la cesación de actividades laborales, de consumo, estudiantiles y de cuidados. El éxito de esta convocatoria llevó a una repetición en 2018, con una adhesión aún mayor de países y organizaciones. Estos paros han puesto de relieve que, a pesar de los avances históricos, la lucha por la igualdad y una vida libre de violencia está lejos de terminar.
En resumen, el 8 de marzo es mucho más que una simple fecha en el calendario. Es la culminación de siglos de lucha, un recordatorio de las injusticias padecidas y un llamado a la acción continua. Desde las primeras demandas por el sufragio femenino y mejores condiciones laborales hasta el reconocimiento internacional y los movimientos contemporáneos como el Paro Internacional, la historia del Día Internacional de la Mujer es la historia de la perseverancia y la determinación de las mujeres por alcanzar la plena igualdad y el respeto en todos los ámbitos de la vida. Es un día para honrar a quienes lucharon en el pasado y para inspirar a las generaciones presentes y futuras a seguir trabajando por un mundo más justo para todas y todos.
Preguntas Frecuentes sobre el 8 de Marzo
¿Por qué se celebra el Día Internacional de la Mujer el 8 de marzo?
Aunque hay relatos populares sobre eventos anteriores, la fecha del 8 de marzo está fuertemente asociada con los acontecimientos de 1917 en Rusia. Las manifestaciones de mujeres en Petrogrado el 8 de marzo (según el calendario gregoriano, que era el 23 de febrero en el calendario juliano ruso de la época) para exigir pan y paz desencadenaron la Revolución de Febrero. Esta coincidencia histórica, sumada a la posterior declaración de la fecha como fiesta oficial en la Unión Soviética, contribuyó a que el 8 de marzo se estableciera globalmente como el Día Internacional de la Mujer.
¿Es el 8 de marzo una celebración o una conmemoración?
El 8 de marzo es fundamentalmente una conmemoración y un día de reivindicación. Si bien se reconocen los logros y avances en los derechos de las mujeres, el enfoque principal es recordar las luchas pasadas y presentes, visibilizar las desigualdades y violencias que aún persisten, y movilizar esfuerzos para alcanzar la igualdad real y efectiva. No es un día para felicitar de manera superficial, sino para reflexionar, educar y actuar.
¿Qué significa el numerónimo 8M?
El 8M es simplemente un numerónimo que hace referencia al 8 de marzo. Se utiliza comúnmente en el contexto de las movilizaciones, protestas y conversaciones en redes sociales relacionadas con el Día Internacional de la Mujer. Representa la misma fecha y la misma conmemoración de la lucha por los derechos de las mujeres.
¿Cuál ha sido el papel de la ONU en el Día Internacional de la Mujer?
La ONU ha sido crucial en la promoción y consolidación del Día Internacional de la Mujer a nivel mundial. Al declarar 1975 como el Año Internacional de la Mujer y, posteriormente, invitar a los estados miembros en 1977 a proclamar un día para los derechos de la mujer y la paz internacional, la ONU otorgó un reconocimiento oficial y un impulso institucional a la conmemoración. Además, a través de entidades como ONU Mujeres, coordina esfuerzos globales, organiza conferencias y promueve políticas para avanzar en la igualdad de género, utilizando el 8 de marzo como una fecha clave para la acción y la concienciación.
¿Qué es el Paro Internacional de Mujeres?
El Paro Internacional de Mujeres, impulsado a partir de 2017, es una iniciativa global que llama a las mujeres a cesar diversas actividades (laborales, de cuidados, estudiantiles, de consumo) durante el 8 de marzo. Su objetivo es demostrar el valor del trabajo de las mujeres, visibilizar la violencia machista en todas sus formas y exigir igualdad real en todos los ámbitos de la vida. Es una forma de protesta y reivindicación contemporánea que ha ganado mucha fuerza en los últimos años.
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