¿Qué es la comida mole en inglés?

El Fascinante Mundo del Mole Mexicano

05/06/2020

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El mole es, sin lugar a dudas, uno de los pilares de la vasta y rica gastronomía mexicana. Más que una simple salsa, es un platillo complejo, lleno de historia, tradición y un profundo simbolismo cultural. Su nombre mismo evoca sus raíces más antiguas, proviniendo del vocablo náhuatl “molli” o “mulli”, que se traduce simplemente como “salsa”. Esta etimología nos da una pista fundamental: la idea de una base líquida o semilíquida, con múltiples ingredientes integrados, ya existía mucho antes de la llegada de los españoles.

¿Cómo se llama mole en inglés?
mole sustantivo [C] (SPOT) Una pequeña mancha o bulto oscuro (= zona elevada) en la piel . Compárese con peca. Vocabulario SMART: palabras y frases relacionadas. La piel y su color.

El proceso culinario que llevó al mole que conocemos hoy en día inició en la época prehispánica. Las culturas originarias de Mesoamérica ya elaboraban una amplia variedad de salsas, muchas de ellas utilizando la mezcla de diferentes tipos de chiles como ingrediente principal, combinados con semillas, hierbas y otros elementos locales. Sin embargo, fue durante la época Colonial, con la fusión de ingredientes y técnicas culinarias europeas y asiáticas introducidas por los españoles, que estas preparaciones se perfeccionaron y evolucionaron hasta dar origen a la complejidad y riqueza que caracterizan al mole contemporáneo.

Orígenes Legendarios: La Cuna del Mole en Puebla

La elaboración del mole, tal como la conocemos actualmente, está envuelta en un halo de misterio y leyenda, con varias versiones sobre su creación. Dos de estas historias sobresalen y sitúan el nacimiento de este emblemático platillo en la ciudad de Puebla de los Ángeles, específicamente en el siglo XVII. En aquella época, los conventos y monasterios eran centros de gran actividad culinaria, donde monjas y frailes dedicaban tiempo a la creación de platillos elaborados para agasajar a importantes visitantes o para las festividades religiosas.

Una de las versiones más populares atribuye la creación del mole poblano a sor Andrea de la Asunción, monja del convento de Santa Rosa. Se dice que, ante la inminente visita de un virrey, sor Andrea y sus compañeras se vieron en un apuro por preparar un platillo digno de tan ilustre invitado. Con lo poco que tenían a mano en su despensa –una mezcla de chiles, especias, semillas, pan y hasta chocolate– molieron todos los ingredientes en un metate, crearon una pasta y la cocinaron con guajolote (pavo). El resultado fue tan sorprendente y delicioso que el virrey quedó maravillado.

La otra leyenda principal le da el crédito a un monje cocinero de nombre fray Pascual, en el convento de Santa Clara, también en Puebla. La historia es similar: ante la necesidad de agasajar a un virrey, fray Pascual, en un momento de inspiración o quizás por accidente divino, reunió una gran cantidad de ingredientes que se encontraban dispersos en la cocina –chiles, especias, frutos secos, pan, tortilla, chocolate– y los molió y cocinó hasta obtener esta rica y compleja salsa. Ambas leyendas, independientemente de cuál sea la verdadera (o si ambas tienen algo de verdad), coinciden en el propósito (agasajar a virreyes) y en el resultado: la creación de un platillo exquisito que recibió un sinfín de elogios y se convirtió en un símbolo de la culinaria poblana y mexicana.

Los Chiles: El Alma y Corazón del Mole

Si hay un ingrediente insustituible en la vasta mayoría de los moles mexicanos, esos son los chiles. Son ellos quienes aportan no solo el picor característico, sino también una complejidad de sabores, aromas, colores y texturas que son fundamentales para el perfil de cada mole. El mole tradicional, particularmente el poblano, lleva una gran variedad de este picoso componente, y es la combinación y proporción de diferentes tipos de chiles lo que define gran parte de su carácter.

Los chiles utilizados en el mole tradicional son predominantemente chiles secos. La deshidratación concentra sus sabores y les otorga notas ahumadas, afrutadas, terrosas y dulces que no se encuentran en su estado fresco. Entre los más importantes y mencionados en la elaboración del mole tradicional se encuentran:

  • Chile Pasilla: Largo, delgado y de color negro intenso. Aporta sabores ahumados, a regaliz y un picor suave a medio. Su nombre viene de su aspecto arrugado, similar a una 'pasita'.
  • Chile Morita: Pequeño, redondo y de color rojizo oscuro a morado. Es un chile chipotle más pequeño y menos ahumado. Aporta notas afrutadas, ahumadas y un picor medio.
  • Chile Chipotle: Esencialmente un jalapeño maduro y ahumado. Ofrece un sabor intenso a humo con notas dulces y un picor medio a alto.
  • Chile Mulato: Ancho, de color café oscuro a negro. Similar en forma al chile ancho, pero más oscuro y con un sabor que recuerda al chocolate o al café, con notas dulces y un picor bajo.
  • Chile Ancho: Es el chile poblano seco. Es ancho, plano y de color rojizo oscuro. Aporta sabores dulces, afrutados (a pasas) y un picor muy bajo. Es uno de los chiles secos más usados en la cocina mexicana.

La combinación de estos chiles secos, tostados, rehidratados y molidos, es lo que construye la base de sabor del mole tradicional. Cada chile aporta una capa diferente de complejidad, creando una sinfonía de notas que van más allá del simple picor. Además de los chiles, los moles suelen incorporar una gran cantidad de otros ingredientes como semillas (ajonjolí, pepitas, cacahuates), frutos secos (pasas, almendras, nueces), especias (canela, clavo, pimienta, comino, anís), hierbas (tomillo, mejorana), ingredientes de soporte (tortilla tostada, pan, galletas), y en muchos casos, chocolate (que aporta amargor, dulzor y cuerpo, no necesariamente un sabor chocolatoso predominante) y piloncillo o azúcar para equilibrar.

México es un país privilegiado en la producción de chiles. Cabe mencionar que todos los chiles secos mencionados pertenecen a la familia de chiles desecados, en donde México destaca con una producción de más de 87 mil toneladas anuales en todas sus variedades, lo que subraya la importancia de este ingrediente en su cultura culinaria.

Un Mosaico de Sabores: Los Moles Regionales

Si bien el mole poblano es quizás el más conocido a nivel internacional, la realidad es que México cuenta con una asombrosa diversidad de moles, cada uno con su identidad, ingredientes y procesos propios, reflejando la riqueza cultural y la biodiversidad de sus diferentes regiones. Varios estados de la República Mexicana cuentan con un mole típico que los distingue:

  • En el estado de Guerrero, específicamente en Taxco, encontramos el singular mole rosa. Su inusual color se debe a la incorporación de ingredientes como chocolate blanco, betabel (remolacha), piñón rosa y pétalos de rosa. Su sabor es delicado, ligeramente dulce y terroso, una verdadera joya visual y gustativa.
  • En Michoacán, se prepara el vibrante mole verde. A diferencia de otros moles verdes que usan hierbas, el michoacano a menudo se basa en la frescura de ingredientes como el tomate verde, las pepitas de calabaza, chiles frescos (como el serrano o poblano) y hierbas aromáticas. Es un mole más ligero y picante, ideal para acompañar carnes de cerdo o pollo.
  • El estado de Oaxaca es mundialmente reconocido como la “Tierra de los Siete Moles”. Aunque el texto menciona específicamente el mole amarillo, Oaxaca es hogar de siete moles emblemáticos, cada uno con su propia personalidad: Negro, Rojo, Colorado, Amarillo, Manchamanteles, Chichilo y Verde. El mole amarillo, mencionado en el texto, se caracteriza por el uso de chiles chilhuacles amarillos (aunque también puede llevar guajillo o costeño amarillo), tomate, maseca para espesar y hierbas como la hoja santa. Su sabor es afrutado, picante y ligeramente ácido.

Estos son solo algunos ejemplos de la increíble variedad de moles que existen en México. Cada familia, cada pueblo, cada región puede tener su propia receta y su propia interpretación de este platillo, utilizando ingredientes locales y técnicas heredadas de generación en generación. La riqueza de los moles mexicanos es tan vasta que, como dato curioso, se dice que en México existen más variedades de moles que tipos de queso en Francia, lo cual es mucho decir considerando la famosa tradición quesera francesa.

El Mole como Símbolo de Identidad y Celebración

Más allá de su complejidad culinaria, el mole es un profundo símbolo cultural en México. No es un platillo de diario en la mayoría de los hogares (dada la laboriosidad de su preparación), sino que suele reservarse para ocasiones especiales: fiestas patronales, bodas, quinceañeras, bautizos, Días de Muertos, Navidad y otras celebraciones importantes. Preparar mole es un acto de amor y dedicación, que a menudo involucra a varios miembros de la familia, moliendo, tostando y cocinando juntos durante horas.

Representa el mestizaje culinario de México, la fusión armoniosa de ingredientes y técnicas prehispánicas con las aportaciones europeas y de otras partes del mundo. Es un platillo que cuenta historias, que conecta a las personas con sus raíces, con su familia y con su comunidad. Servir mole es una forma de honrar a los invitados, de celebrar la vida y de mantener viva una tradición ancestral.

Tabla Comparativa de Moles Regionales (Ejemplos)

RegiónNombre del MoleCaracterísticas Principales / Ingredientes Clave
Taxco, GuerreroMole RosaColor inusual (rosa), dulce y terroso. Con chocolate blanco, betabel, piñón rosa.
MichoacánMole VerdeColor verde brillante, fresco. Con tomate verde, pepitas de calabaza, chiles frescos, hierbas.
OaxacaMole AmarilloParte de los 7 moles de Oaxaca. Con chiles chilhuacles amarillos, tomate, maseca, hoja santa. Sabor afrutado y picante.

Preguntas Frecuentes sobre el Mole

¿Qué significa la palabra “mole”?

Proviene del vocablo náhuatl “molli” o “mulli”, que se traduce simplemente como “salsa”.

¿Dónde se originó el mole tal como lo conocemos hoy?

Aunque tiene raíces en las salsas prehispánicas, la versión compleja y elaborada se perfeccionó en la época Colonial. Las leyendas más famosas sobre su creación lo sitúan en los conventos de Puebla en el siglo XVII.

¿El mole siempre lleva chocolate?

No todos los moles llevan chocolate. Si bien es un ingrediente común en algunos de los moles más conocidos, como el poblano o el negro de Oaxaca, hay muchos otros moles, como el verde, el amarillo o el coloradito, que no lo incluyen o donde su presencia es mínima.

¿Qué chiles son esenciales en la preparación del mole tradicional?

En el mole tradicional, especialmente el poblano, son cruciales los chiles secos como el pasilla, morita, chipotle, mulato y ancho. La combinación de estos chiles aporta la complejidad de sabor, aroma, color y picor.

¿Cuántos tipos de mole hay en Oaxaca?

Oaxaca es conocida como la "Tierra de los Siete Moles", refiriéndose a sus siete variedades más emblemáticas: Negro, Rojo, Colorado, Amarillo, Manchamanteles, Chichilo y Verde, aunque el texto menciona específicamente el amarillo y el total de siete.

¿Es difícil hacer mole en casa?

La preparación tradicional del mole es laboriosa y requiere tiempo, paciencia y una gran cantidad de ingredientes que deben ser tostados, molidos y cocinados cuidadosamente. Sin embargo, existen pastas de mole ya preparadas que facilitan su elaboración en casa, aunque el sabor y la experiencia no son comparables a un mole hecho desde cero.

En conclusión, el mole es mucho más que una receta; es un legado vivo de la historia de México, un testimonio de la fusión cultural y un símbolo de identidad. Cada cucharada de mole es un viaje a través del tiempo, una explosión de sabores complejos que nos habla de la tierra, de las manos que lo prepararon y de las celebraciones que ha acompañado a lo largo de los siglos. Es un platillo que honra sus raíces prehispánicas y abraza las influencias que llegaron después, resultando en una de las creaciones culinarias más fascinantes y deliciosas del mundo.

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