¿Qué Son los Cuentos de Terror?

28/03/2019

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El cuento de terror, también conocido como cuento de horror o cuento de miedo, y en algunas regiones de Sudamérica como cuento de suspenso, se define estrictamente como una composición literaria breve, generalmente de corte fantástico, cuyo principal objetivo es provocar el escalofrío, la inquietud o el desasosiego en el lector. Si bien este es su propósito primordial, no excluye otras pretensiones artísticas y literarias por parte del autor. Es un género que ha fascinado a la humanidad desde tiempos inmemoriales, explorando los miedos más profundos y ancestrales que residen en el ser humano.

La fascinación por estas historias ha sido objeto de análisis por diversos estudiosos y escritores. Jacques Barzun, en la Enciclopedia Penguin del horror y lo sobrenatural, sugiere que el interés por el terror puede interpretarse como un intento práctico de introducir orden y estructura en la imaginación, buscando así endurecer el alma contra sus amenazas. En esencia, plantea que estos cuentos se usan como un antídoto.

¿Qué historias de miedo hay?
9 LEYENDAS DE TERROR QUE TE HELARÁN LA SANGRE1La llorona. La llorona es un fantasma del folclor latinoamericano, una de las leyendas más populares del continente. ...2El jinete sin cabeza. ...3El chupacabras. ...4Banshee. ...5El trauco. ...6El monstruo del lago Ness. ...7Pontianak. ...8Pie grande.

Esta idea resuena con la perspectiva del célebre autor de horror Stephen King. En su estudio “Danza macabra”, King se pregunta por qué inventar horrores cuando ya existe tanto horror real en el mundo. Su respuesta es que inventamos horrores para ayudarnos a hacer frente a los reales. Utilizando la imaginación humana, nos aferramos a los elementos de discordia y destrucción para convertirlos en herramientas que se desmantelan a sí mismas a través de la narrativa.

El historiador español del terror, Rafael Llopis, en su “Historia natural de los cuentos de miedo”, lo define como un género literario cuya finalidad primordial es producir un “agradable estremecimiento de terror sobrenatural”, citando a Walter Scott. Para Llopis, la materia prima no es tanto la muerte en sí, sino lo que hay o puede haber después de ella: lo sobrenatural, la vivencia del Más Allá. En otro prólogo, añade que los cuentos de miedo constituyen una expresión de lo numinoso cuando ya no se cree en su existencia objetiva.

La escritora estadounidense Joyce Carol Oates, también cultivadora del género, sugiere en su ensayo "The King of Weird" que en autores como Henry James o Edith Wharton, que experimentaron con el modelo gótico, este tipo de relato puede ser compensatorio de una vida de aburrimiento y prohibiciones. En cambio, en figuras como Edgar Allan Poe y H. P. Lovecraft, el cuento gótico sugiere más bien una forma de autobiografía psíquica, explorando los recovecos de la mente.

Contexto Histórico y Evolución

Es crucial distinguir entre el cuento de terror como relato literario y la tradición oral de cuentos con contenidos aterradores. Aunque existen innumerables relatos transmitidos de boca en boca desde la antigüedad, a menudo se han denominado simplemente cuentos o leyendas. Incluso cuentos infantiles de índole terrorífica (inscritos en la tradición oral) como “La Cenicienta” de Perrault o “Caperucita Roja” y “Blancanieves” de los Hermanos Grimm, no suelen recibir la denominación de cuentos de terror, un término que parece haberse acuñado expresamente para las obras mayores del género aparecidas entre los siglos XIX y XX.

Edmund Wilson, crítico estadounidense, sostiene que los primeros grandes cuentistas del género literario fueron aquellos que buscaron un «nivel literario» más allá del mero entretenimiento popular. Señala a Hawthorne, Poe, Melville y Gógol. Para Wilson, el primer cuento corto de horror verdaderamente grande surgió a principios o mediados del siglo XIX, cuando la novela gótica había alcanzado cierta sofisticación y adoptaba métodos del realismo. Estos autores, según Wilson, escribieron cuentos que eran a la vez de horror y fábulas psicológicas o morales. No se interesaban en las apariciones por sí mismas, sino que entendían que sus demonios eran símbolos con un propósito.

David Punter, estudioso británico, relaciona estrechamente el término "terror" con la narrativa gótica de procedencia anglosajona. Encuentra rastros de lo gótico en autores tan diversos como Lewis, Conan Doyle, Mary Shelley, Ambrose Bierce, Dickens y J. G. Ballard. Para Punter, los conceptos de "gótico" y "terror" han estado entrelazados a lo largo de la historia literaria, lo que requiere una investigación sobre cómo y por qué ha sido así.

Según Jack Sullivan, otro especialista estadounidense, muchos críticos proponen que la Edad de Oro del cuento de fantasmas se dio a partir de la decadencia de la novela gótica, en la década de 1830, y se extendió hasta el inicio de la Primera Guerra Mundial. Sullivan atribuye a las obras de Edgar Allan Poe y Sheridan Le Fanu la inauguración de esta época dorada del relato espectral.

Las Raíces en el Cuento Tradicional y el Folklore

Aunque el término "cuento de terror" se asocia más al relato literario moderno, sus raíces se hunden en el cuento tradicional y el folklore. Vladimir Propp, al estudiar el cuento popular, defiende que solo puede denominarse cuento si es fantástico o maravilloso, sugiriendo que el cuento de miedo, en su esencia, nunca puede ser completamente realista.

H. P. Lovecraft afirmó que «El cuento de horror es tan antiguo como el pensamiento y el habla humanos». Edmund Wilson lo considera, de por sí, de carácter «anticuado». Estas historias ancestrales se nutren de los miedos naturales del hombre: la muerte, las enfermedades, los crímenes, las desgracias, las catástrofes naturales. Rafael Llopis diferencia aquí entre el miedo a la muerte atroz (terror natural) y el miedo al Más Allá (cuentos de lo sobrenatural).

Relatado al amor del fuego, el cuento de miedo tradicional es un elemento típico del folklore, tan antiguo como la épica, la magia y la religión, de las que se nutría. Pensemos en los dioses, demonios, monstruos, magos y adivinos de mitos y leyendas de la antigüedad en diversas culturas (India, Japón, Mesopotamia, América del Sur, Antigua Grecia, pueblos nórdicos, celtas, etc.).

La literatura de la Grecia clásica ya prefigura elementos del terror. El último canto de la Ilíada, con la figura de Hermes actuando como un espectro protector, se acerca a la atmósfera del cuento de fantasmas. La Odisea nos sumerge en un mundo imaginario con amenazas como la diosa Circe (arquetipo de bruja) y monstruos antropófagos como Escila, Caribdis y Polifemo.

James George Frazer, en “La rama dorada”, recoge innumerables cuentos y leyendas de todo el mundo, destacando mitos antiguos como el del «alma externada», vinculado a la muerte y resurrección. Según Frazer, la difusión de estas fábulas sugiere que la idea de un alma separable del cuerpo fue una creencia arraigada en la mentalidad primitiva, y los cuentos populares reflejan fielmente ese mundo.

En el cuento de miedo popular, el Mal se 'entrecomilla' para atemorizar y, quizás, exorcizarlo o advertir de sus peligros. Se confunde así con expresiones originales del espíritu colectivo, como podría ser la propia Biblia, que contiene relatos terroríficos.

La Edad Media, con sus crónicas salpicadas de supersticiones, consejas sobre ogros, aparecidos, brujas, duendes, vampiros, hombres lobo y otros seres malditos, es otro caldo de cultivo. La tradición de asustar a los niños con demonios indígenas como El Coco, el Hombre del saco, el Chupacabras o el Sacamantecas es un ejemplo perdurable. Las herejías, la alquimia, las ciencias ocultas y las sectas prohibidas también inspiraron innumerables fábulas, algunas didácticas, otras directamente terribles, dirigidas a un público sin distinción de edades. Frank Donovan relata en su “Historia de la brujería” cómo el vuelo de las brujas podía ser peligroso, ya que el tañido de una campana podía derribarlas, citando el caso de Lucrezia, quemada tras confesar que su demonio la arrojó al oír el toque del Angelus.

Edmund Wilson, al final de la Segunda Guerra Mundial, habló del «horror homeopático». En una época donde las casas rurales tenían luz eléctrica y teléfono, se preguntaba por qué regresábamos a esos cuentos anticuados. Sus razones eran la añoranza de experiencias místicas en periodos de confusión social (cuando nuestro mundo falla, buscamos otros) y el instinto de inocularnos contra el pánico de los horrores reales (Gestapo, bombardeos) mediante inyecciones de horror imaginario. Esto nos tranquiliza con la ilusión de que las fuerzas del crimen y la locura pueden ser domadas y convertirse en mero entretenimiento dramático.

A pesar de sus venerables precedentes y de haber contado con maestros de la literatura, el cuento de terror literario es tratado hoy en día con cierta distancia, a menudo despectiva, como vulgar literatura de género. Este fenómeno se debe quizás a las connotaciones negativas adquiridas por su contacto, en los últimos años, con cierto cine y otras manifestaciones audiovisuales de baja calidad, como el subgénero gore.

Técnica y Estructura del Cuento de Terror

Dejando aparte las fuentes tradicionales, el cuento de terror literario busca confrontar y hacerse eco de los espantos personales que nos persiguen en las pesadillas. No es más que un intento de recrear, con fines catárticos (o sádicos, según algunos), tales mundos oníricos, con todo lo estrambótico y siniestro que contienen. La diferencia es que, llegado el momento, no tenemos el recurso de despertarnos.

¿Puedes contarme una historia corta en inglés?
El Huevo de Oro . Érase una vez un granjero que tenía una gansa que ponía un huevo de oro cada día. El granjero solía venderlo y ganar suficiente dinero para cubrir las necesidades diarias de su familia. Un día, pensó que si conseguía más huevos de oro, ganaría mucho dinero y se haría rico.

Como producto artístico, el cuento de miedo literario está constreñido por una normativa procedimental. Vladimir Propp afirma que todos los cuentos maravillosos pertenecen al mismo tipo en su estructura, repitiendo esquemas o “funciones”. Aunque el cuento literario de terror tiene esquemas más sencillos (el enfrentamiento al Mal), también sigue ciertas reglas.

Adolfo Bioy Casares, al referirse a la literatura fantástica (género que a menudo coincide con el de terror), menciona leyes generales y especiales para cada cuento. Sin embargo, hay tres elementos o exigencias fundamentales comúnmente aceptadas:

  1. El diseño del clima y la atmósfera: Es fundamental crear la atmósfera que rodea los siniestros acontecimientos. Los grandes autores son virtuosos en esto. H. P. Lovecraft enfatiza: «La atmósfera es siempre el elemento más importante, por cuanto el criterio final de la autenticidad no reside en urdir la trama, sino en la creación de una impresión determinada».
  2. El desarrollo narrativo y la gradación de efectos: La estructura secuencial de la historia debe estar trabajada con gran detalle para contribuir a la suspensión de la incredulidad y la verosimilitud (tan apreciada por Poe). Lo que se busca es suscitar el miedo, y para ello, una mecánica lenta y gradual suele ser más efectiva. Edgar Allan Poe, en “Marginalia”, subraya que en el cuento, a diferencia de la novela, la construcción se requiere mucho más imperiosamente, ya que una trama defectuosa no puede pasar desapercibida. Critica a los cuentistas que empiezan sin saber cómo van a terminar, resultando en finales que "han olvidado sus comienzos".
  3. El enfoque en el Mal: Todo cuento de terror es, en esencia, un pequeño tratado sobre el Mal en alguna de sus infinitas formas. Por ello, conviene obviar consideraciones moralistas o sensibles al abordarlo.

Bioy Casares añade la sorpresa como otro factor fundamental, que puede ser argumental, verbal (por la terminología) o incluso de puntuación.

Caracterización y Tipos

¿Qué caracteriza a un auténtico cuento de terror? H. P. Lovecraft, en “El horror sobrenatural en la literatura”, señala que los cuentos macabros requieren más que un asesino misterioso o espectros genéricos. Debe respirarse una atmósfera de expectación y temor ante lo ignoto y el más allá. Deben estar presentes fuerzas desconocidas, la maligna y específica suspensión o derrota de las leyes de la Naturaleza, que son nuestra única salvaguardia contra el caos.

Rafael Llopis, inspirándose en Lovecraft, define el verdadero cuento de miedo por la aparición de un elemento sobrenatural e inexplicable, irreductible al universo conocido. Algo que rompe nuestros esquemas conceptuales e insinúa la existencia de leyes y dimensiones que no podemos comprender sin sufrir “graves cortocircuitos cerebrales”. Esta definición se centra en el elemento paranormal, clave en el modelo lovecraftiano.

Llopis también describe la fluidez del género, oscilando entre la novela y el relato breve, lo irreal y el realismo, el onirismo, el informe técnico, la ciencia ficción y el misticismo, en sucesivas oleadas.

L. P. Hartley describía el cuento de fantasmas, una variedad del género, como «la forma más exigente del arte literario». Los compiladores Michael Cox y R. A. Gilbert, en “Historias de fantasmas de la literatura inglesa”, establecen requisitos para los fantasmas: deben actuar con intencionalidad, sus acciones o consecuencias deben ser el tema central, y deben estar indiscutiblemente muertos.

Edith Wharton, en el prólogo a sus “Relatos de fantasmas”, señala que los espectros requieren silencio y continuidad, condiciones contrarias a la mentalidad moderna. Para ella, es mejor que un espectro sea vívidamente imaginado que pobremente percibido. La moral no debe intervenir; el efecto del relato de fantasmas depende de su «cualidad termométrica», si produce un frío estremecimiento en la espina dorsal, ha cumplido su misión.

David G. Hartwell, antologista estadounidense, afirma que al final de un cuento de terror, el lector se queda con una nueva percepción de la naturaleza de la realidad. Divide la literatura de terror en tres corrientes: la alegoría moral (relatos sobrenaturales), la metáfora psicológica (psicopatologías) y lo fantástico (la mezcla moderna de ambas).

La clasificación del cuento de terror es compleja y a menudo criticada. Enrique Anderson Imbert se queja de las clasificaciones habituales, ya sean demasiado abstractas (como proponer tablas teóricas) o demasiado concretas (enumerando listas interminables de seres como dioses, hadas, monstruos, vampiros, etc.). Señala que siempre quedan cuentos difíciles de clasificar, especialmente los de ciencia ficción.

Autores como Jorge Luis Borges, Silvina Ocampo y Adolfo Bioy Casares, al compilar su “Antología de la literatura fantástica”, hicieron coincidir en gran medida el relato fantástico con el de terror, lo que complica aún más la clasificación. Bioy Casares afirmaba que no hay un solo tipo de cuento fantástico, sino muchos, una idea aplicable al terror. Resulta difícil dividirlo puramente por temas (vampiros, fantasmas) o por criterios técnicos. La complejidad y sofisticación literarias han llegado a un punto donde quizás el criterio más útil para su estudio sea el meramente histórico.

Comparativa de Definiciones y Propósitos

Autor/EstudiosoDefinición/Propósito PrincipalÉnfasis
Jacques BarzunAntídoto para estructurar la imaginaciónFunción psicológica/orden
Stephen KingAyuda para enfrentar horrores realesCatarsis/afrontamiento
Rafael LlopisProducir un agradable estremecimiento sobrenatural; lo que hay después de la muerte; expresión de lo numinoso.Lo sobrenatural, el Más Allá, lo numinoso
Joyce Carol OatesCompensación o autobiografía psíquicaMotivación del autor
Edmund WilsonRelato literario con nivel artístico; fábula psicológica/moral; horror homeopático vs. horrores reales.Nivel literario, simbolismo, función social
H. P. LovecraftAtmósfera, temor ante lo ignoto, suspensión de leyes naturales.Lo sobrenatural, atmósfera
Michael Cox & R. A. Gilbert (Cuento de Fantasmas)Fantasmas intencionales, tema central, fantasma indiscutiblemente muerto.Características específicas del subgénero
Edith Wharton (Cuento de Fantasmas)Requiere silencio/continuidad; cualidad termométrica (escalofrío).Condiciones de lectura/escritura, efecto sensorial
David G. HartwellNueva percepción de la realidad; corrientes: moral, psicológica, fantástica.Efecto en el lector, tipología

Preguntas Frecuentes sobre el Cuento de Terror

¿Cuál es la diferencia principal entre un cuento de terror tradicional y uno literario?

El cuento de terror tradicional o popular se transmite oralmente y forma parte del folklore, nutriéndose de miedos ancestrales y supersticiones. El cuento de terror literario surge principalmente en el siglo XIX como una forma escrita, con pretensiones artísticas, técnicas narrativas más elaboradas y a menudo explorando miedos más personales o psicológicos, aunque también se nutre de lo sobrenatural.

¿Por qué la gente disfruta leyendo cuentos de terror?

Según diversos autores, las razones varían: puede ser un "antídoto" o una forma de "horror homeopático" para estructurar la imaginación y ayudarnos a enfrentar los horrores reales del mundo de manera segura. También puede ser una expresión de lo numinoso, una exploración de los miedos personales o simplemente la búsqueda de un "agradable estremecimiento".

¿Es lo mismo un cuento de terror que un cuento fantástico?

Aunque a menudo se solapan y algunos autores (como Borges, Ocampo y Bioy Casares) han tendido a unirlos, no son estrictamente lo mismo. El cuento fantástico se centra en la irrupción de lo irreal o lo imposible en la realidad, creando duda o asombro. El cuento de terror, si bien a menudo es fantástico (especialmente el sobrenatural), tiene como objetivo primordial provocar miedo, inquietud o desasosiego.

¿Cuáles son los elementos clave para escribir un buen cuento de terror?

Según los especialistas, son fundamentales un cuidado extremo en la creación de la atmósfera o clima, un desarrollo narrativo gradual que construya la tensión y la verosimilitud, y un enfoque claro en la manifestación del Mal o lo inquietante. La sorpresa también es un elemento importante.

¿Quiénes son algunos de los autores más importantes del cuento de terror?

La tradición menciona a autores como Edgar Allan Poe, H. P. Lovecraft, Sheridan Le Fanu, Ambrose Bierce, M. R. James (en el cuento de fantasmas), y en sus raíces literarias tempranas a Hawthorne, Melville y Gógol. Muchos grandes escritores de otros géneros también han cultivado el terror.

¿El cuento de terror siempre incluye elementos sobrenaturales?

Si bien el elemento sobrenatural es muy característico, especialmente en la definición de Lovecraft y Llopis, algunos cuentos clasificados como de terror pueden basarse en miedos psicológicos, patologías o terrores "naturales" (muerte, enfermedad, crimen) llevados al extremo, sin la presencia explícita de fantasmas o monstruos paranormales. Sin embargo, la tradición más pura a menudo enfatiza lo inexplicable y lo que rompe las leyes naturales.

Conclusión

El cuento de terror es un género literario de profundas raíces históricas y folklóricas, que ha evolucionado para convertirse en una sofisticada forma de arte. Desde sus orígenes en los relatos orales que buscaban enfrentar los miedos ancestrales hasta la complejidad técnica y psicológica de los maestros modernos, el terror literario sigue explorando lo ignoto, lo ominoso y los recovecos más oscuros de la mente humana. A pesar de ser a veces relegado a la literatura de género, su capacidad para evocar el miedo, crear atmósferas inolvidables y ofrecer una peculiar forma de catarsis lo mantiene como una expresión artística vital y fascinante.

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