¿Qué es fertilizante en inglés?

Guía Completa de Abonos y Fertilizantes

16/07/2024

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Tener plantas sanas y exuberantes es el deseo de todo jardinero, ya sea aficionado o profesional. Para lograrlo, además de agua y luz solar, nuestras amigas verdes necesitan una nutrición adecuada. Es aquí donde entran en juego los abonos y fertilizantes, sustancias diseñadas para proporcionar a las plantas los elementos químicos esenciales que no siempre encuentran en cantidad suficiente en el suelo. Conocer qué son, cómo funcionan y cuáles son los tipos disponibles es fundamental para optimizar el crecimiento y la salud de nuestras plantas, asegurando que reciban exactamente lo que necesitan en cada etapa de su desarrollo.

¿Cómo se dice fertilizante para las plantas?
Un fertilizante o abono es cualquier tipo de sustancia orgánica o inorgánica que contiene nutrientes en formas asimilables por las plantas, para mantener o incrementar el contenido de estos elementos en el suelo, mejorar la calidad del sustrato a nivel nutricional, estimular el crecimiento vegetativo de las plantas, ...

Un fertilizante, también conocido comúnmente como abono, es una sustancia cuya función principal es abastecer y suministrar elementos químicos vitales al suelo o directamente al follaje de las plantas para que puedan ser absorbidos. En esencia, se trata de una forma de reponer o complementar de manera artificial los nutrientes que las plantas requieren para llevar a cabo su ciclo vital de forma óptima. La diferencia entre 'fertilizante' y 'abono' a menudo radica en su origen, siendo 'abono' un término más amplio que puede incluir enmiendas orgánicas que mejoran la estructura del suelo, mientras que 'fertilizante' se asocia más directamente con el aporte de nutrientes específicos.

Para que una planta pueda absorber estos nutrientes, es crucial que el fertilizante tenga una alta solubilidad en agua. Esto permite que los elementos químicos se disuelvan en la solución del suelo, facilitando su entrada a la planta a través del flujo de agua, tanto de forma pasiva como activa. Las plantas, además de agua y aire, necesitan 17 elementos nutritivos esenciales y energía solar para la fotosíntesis.

Los Nutrientes Esenciales para las Plantas

Los elementos químicos o nutrientes que las plantas necesitan se clasifican principalmente en dos grandes grupos según la cantidad que requieren:

Macronutrientes

Estos son los nutrientes que las plantas necesitan en mayores cantidades, expresados generalmente como porcentaje en la planta o gramos por cada 100 gramos. Se dividen en:

  • C - O - H (Carbono, Oxígeno, Hidrógeno): Son tomados principalmente del aire a través de la fotosíntesis y la respiración, y del agua. Aunque no suelen requerir aporte en el abonado, son fundamentales.
  • Nutrientes Principales o Primarios (N - P - K): Nitrógeno, Fósforo y Potasio. Son los macronutrientes esenciales que la planta requiere en mayor cuantía. Su aporte mediante fertilización es fundamental en agricultura, salvo en el caso de las leguminosas que fijan nitrógeno atmosférico.
  • Nutrientes Secundarios (Ca - Mg - S): Calcio, Magnesio y Azufre. Son macronutrientes esenciales que la planta necesita en menor cantidad que los primarios, pero en una cantidad muy superior a la de los micronutrientes.

Micronutrientes

Estos nutrientes son necesarios en cantidades mucho menores, expresadas en partes por millón (ppm), que equivalen a miligramos por kilogramo. Los principales micronutrientes son: Fe (Hierro), Zn (Zinc), Cu (Cobre), Mn (Manganeso), Mo (Molibdeno), B (Boro), Cl (Cloro) y Ni (Níquel). Estos elementos suelen estar presentes en cantidad suficiente en muchos suelos, y su aporte mediante fertilización se realiza únicamente en caso de carencias detectadas.

Clasificación y Composición de los Abonos

Los abonos o fertilizantes se clasifican a menudo según los nutrientes que aportan:

  • Abonos de Nutrientes Primarios: Se habla de abonos NPK si contienen Nitrógeno, Fósforo y Potasio. Si contienen solo uno o dos, se denominan fertilizantes nitrogenados, fosfatados, potásicos, abonos NP, NK o PK.
  • Abonos de Nutrientes Secundarios: Correctores de carencias de Calcio, Magnesio o Azufre.
  • Mezclas de Abonos Primarios y Secundarios: Suelen indicarse como N-P-K (X), donde X es Ca, Mg o S. Por ejemplo, un NPK (Mg) de fórmula 7-12-40 (2) significa un 7% de N, 12% de P₂O₅, 40% de K₂O y 2% de MgO.
  • Abonos de Micronutrientes: Correctores de carencias de Fe, Mn, Mo, Cu, B, Zn, Cl, etc. Pueden ser de un solo micronutriente, de varios, o combinados con otros tipos de abonos.

Las plantas requieren cantidades relativamente importantes de los elementos primarios (N, P, K). El Nitrógeno estimula el desarrollo vegetativo de las partes aéreas, aunque el exceso puede perjudicar la floración y fructificación. El Fósforo fortalece la resistencia de las plantas y favorece el desarrollo de las raíces. El Potasio contribuye a la floración y el desarrollo de los frutos. Los fertilizantes NPK son la base de la mayoría de los abonos comerciales. El Nitrógeno es el más importante y, a la vez, el más controvertido por la contaminación de aguas freáticas si se usa en exceso debido a la alta solubilidad de los nitratos.

Entendiendo la Riqueza en las Etiquetas de los Fertilizantes

La composición de los fertilizantes, o su 'riqueza', no siempre se expresa como el porcentaje elemental puro. Es fundamental entender cómo se presentan los nutrientes en las etiquetas para saber qué estamos aplicando:

  • La riqueza de Nitrógeno se garantiza como %N, sin importar si está en forma de nitrato (NO₃), amoníaco (NH₄) o urea.
  • El Fósforo se expresa como %P₂O₅ (pentóxido de fósforo), aunque se aporte en forma de fosfato, pirofosfato, fosfito, etc.
  • El Potasio se indica como %K₂O (óxido de potasio), aunque siempre esté presente como catión K⁺.
  • El Calcio se representa como %CaO (óxido de calcio), aunque se aporte como catión Ca²⁺.
  • El Magnesio se muestra como %MgO (óxido de magnesio), aunque se encuentre como catión divalente Mg²⁺.
  • Salvo el Boro, los micronutrientes se expresan como porcentaje elemental: %Zn, %Mn, %Cu, %Fe, %Mo, %Cl.
  • El Boro puede aparecer como %B₂O₃ o %B, dependiendo del país, aunque se aporte como ácido bórico o bórax.
  • El Silicio se suele expresar como %SiO₂, aunque se aporte como silicato de sodio o potasio.

Esta forma de etiquetado permite comparar la concentración de los nutrientes principales de manera estandarizada, aunque no refleje la forma química exacta en la que se encuentran en el producto.

¿Cómo se dice fertilizante para las plantas?
Un fertilizante o abono es cualquier tipo de sustancia orgánica o inorgánica que contiene nutrientes en formas asimilables por las plantas, para mantener o incrementar el contenido de estos elementos en el suelo, mejorar la calidad del sustrato a nivel nutricional, estimular el crecimiento vegetativo de las plantas, ...

Tipos de Abonos Según su Composición: Orgánicos vs. Minerales

Más allá de la clasificación por nutrientes, los abonos se distinguen fundamentalmente por su origen:

CaracterísticaAbonos OrgánicosAbonos Minerales
OrigenNatural (materia viva o muerta)Inorgánico (minerales o síntesis química)
ComposiciónEstiércol, compost, humus, turba, extractos de algas, etc.Sales minerales, compuestos químicos sintetizados (urea, sulfatos, nitratos, fosfatos, cloruros, etc.)
Aporte de NutrientesGeneralmente bajos en concentración, liberación lentaAlta concentración de nutrientes específicos, liberación rápida o controlada
Efecto en el SueloMejoran la estructura, aireación, retención de agua y actividad microbiana; enriquecen el suelo a largo plazoAportan nutrientes directamente; pueden afectar la estructura o pH si no se usan correctamente
Velocidad de AcciónLenta, los nutrientes deben ser descompuestos por microorganismosRápida, los nutrientes son solubles y disponibles para la planta casi de inmediato
Impacto AmbientalGeneralmente más respetuosos, promueven la salud del sueloPotencial de contaminación si se usan en exceso (lixiviación de nitratos, acumulación de sales)
UsoIdeal para mejorar la salud general del suelo y nutrir a largo plazo; útil para plantas jóvenes o en desarrolloIdeal para corregir carencias específicas rápidamente; nutrir en momentos de estrés o alta demanda

Abonos Orgánicos

Como indica su nombre, provienen de fuentes naturales, como residuos vegetales o animales. Son muy valorados por su capacidad para mejorar las propiedades físicas, químicas y biológicas del suelo, aumentando su fertilidad a largo plazo. Ejemplos comunes incluyen estiércol curado, compost, humus de lombriz o turba. Aunque su concentración de nutrientes suele ser menor que la de los abonos minerales, aportan materia orgánica que beneficia enormemente la vida del suelo. Los extractos de algas son un tipo de abono orgánico rico en nutrientes y hormonas vegetales, ideales para recuperar plantas rápidamente de situaciones de estrés como sequía o plagas.

Abonos Minerales

Estos abonos son productos de origen inorgánico, obtenidos de yacimientos minerales o mediante procesos de síntesis química en laboratorio. Están formulados para proporcionar nutrientes específicos en concentraciones elevadas y fácilmente disponibles para las plantas. Su principal ventaja es la precisión en el aporte de nutrientes y la rapidez de acción, siendo muy efectivos para corregir carencias de forma inmediata. Se presentan en diversas formas (líquido, granulado, soluble) para adaptarse a distintas necesidades y métodos de aplicación. Sin embargo, su uso excesivo o inadecuado puede tener impactos negativos en el suelo y el medio ambiente.

Tipos de Abonos Según su Uso Específico

Además de la clasificación por composición, existen abonos formulados para satisfacer las necesidades particulares de ciertos tipos de plantas o situaciones:

  • Abono Universal: Un fertilizante genérico con una fórmula balanceada, a menudo rica en Nitrógeno, apto para nutrir una amplia variedad de plantas de interior y exterior. Es útil para el mantenimiento general y vigorizar el crecimiento. Disponible en formatos granulado y líquido.
  • Abono para Rosales: Diseñado para plantas arbustivas con flor. Contiene un alto porcentaje de Nitrógeno para el crecimiento foliar y Potasio para favorecer la floración, coloración y resistencia a enfermedades. Suelen incluir Magnesio como potenciador de la fotosíntesis.
  • Abono para Plantas Verdes: Especialmente formulado para mantener el verdor intenso de las plantas de hoja. Es rico en Potasio y Hierro, este último clave para la síntesis de clorofila. A menudo se complementa con humus para mejorar el suelo.
  • Abono para Cítricos: Las plantas frutales demandan muchos nutrientes para producir frutos. Este abono es rico en Nitrógeno y Potasio, esenciales para el desarrollo de la fruta.
  • Abono para Hortensias: Estas plantas prefieren suelos ácidos. El abono para hortensias ayuda a mantener esta condición y aporta Nitrógeno y Potasio, siendo este último vital para la protección contra enfermedades y la floración.

Existen muchas otras formulaciones específicas para orquídeas, cactus, césped, huertos, etc., cada una adaptada a las demandas nutricionales de esas plantas o cultivos.

Producción de Fertilizantes: Un Vistazo a su Origen

La producción de fertilizantes minerales se realiza de dos maneras principales: la extracción directa de minas o la síntesis química en plantas industriales.

Históricamente, el abono utilizado era principalmente orgánico (estiércol, guano, compost). El primer abono mineral de síntesis química fue el sulfato amónico, producido a partir de amoníaco (obtenido inicialmente de minas de carbón) y ácido sulfúrico (obtenido de quemar azufre). Más tarde, se descubrieron minas de nitrato sódico en Chile, que se convirtió en el segundo abono mineral importante.

El fósforo se obtiene de rocas fosfatadas, donde se encuentra como fosfato de calcio. Para hacerlo asimilable por las plantas, se trata con ácido sulfúrico para obtener ácido fosfórico o superfosfatos. El potasio se extrae de minas de cloruro de potasio.

¿Cómo se llama el fertilizante para plantas?
Los principales abonos orgánicos que solemos utilizar son el estiércol, el compost, el humus o la turba. Más allá de sus bondades como fertilizantes, estos tipos de abonos para plantas también son fantásticos para igualar el terreno del jardín o crear un lecho rico para nuestras plantas, árboles o arbustos.

Un gran avance en la producción de fertilizantes nitrogenados fue el desarrollo del proceso Haber-Bosch a principios del siglo XX, que permite sintetizar amoníaco (NH₃) a partir de nitrógeno atmosférico (N₂) e hidrógeno (H₂). Este amoníaco es la base para producir otros fertilizantes nitrogenados como el nitrato amónico, la urea (actualmente el abono nitrogenado más producido globalmente) y el ácido nítrico (mediante el proceso Ostwald).

Los fertilizantes complejos, a menudo granulados, se obtienen fusionando químicamente varios nutrientes a altas temperaturas, lo que garantiza una composición uniforme en cada gránulo.

Aplicación de los Abonos: Métodos y Precauciones

Los abonos se pueden aplicar de diversas formas:

  • Incorporación al Suelo: Es el método más común, mezclando el abono sólido o líquido con la tierra.
  • Fertirrigación: Aplicación de abonos disueltos en el agua de riego. Es muy eficiente, especialmente en sistemas como el cultivo hidropónico, donde la solución nutritiva (agua + abonos) es la única fuente de nutrientes para las raíces.
  • Aplicación Foliar: Pulverización de abonos líquidos directamente sobre las hojas. Las hojas pueden absorber nutrientes, especialmente micronutrientes que se necesitan en pequeñas cantidades. Esta absorción es limitada en volumen.

Es fundamental utilizar los abonos con precaución y seguir las instrucciones del fabricante. Generalmente se sugiere:

  • Evitar los Excesos: Más allá de una cierta dosis, los aportes adicionales no solo son innecesarios económicamente, sino que pueden ser tóxicos para las plantas (quemaduras, bloqueo de nutrientes) y dañar el medio ambiente.
  • Controlar el Efecto en el Suelo: Algunos fertilizantes pueden alterar el pH del suelo (volviéndolo más ácido o alcalino).
  • Considerar Interacciones: Ciertos nutrientes pueden influir en la disponibilidad de otros en el suelo.

Impactos Ambientales y de Salud

Si bien los fertilizantes son cruciales para la producción de alimentos a gran escala, su producción y uso pueden tener impactos negativos:

  • Contaminación del Agua: Las aguas residuales de las plantas de producción pueden ser ácidas o alcalinas y contener sustancias tóxicas (amoníaco, metales pesados, fósforo). El uso excesivo en la agricultura puede causar lixiviación de nitratos y fósforo, llevando a la eutrofización de cuerpos de agua superficiales y contaminación del agua freática.
  • Contaminación del Aire: Las emisiones de las plantas pueden incluir partículas, neblina ácida, amoníaco, óxidos de azufre (SOx) y óxidos de nitrógeno (NOx). El uso de fertilizantes nitrogenados en el suelo puede generar óxido nitroso (N₂O), un potente gas de efecto invernadero.
  • Residuos Sólidos: Principalmente yeso de las plantas de fosfato, que puede contener metales tóxicos o material radiactivo si está presente en la roca fosfatada.
  • Riesgos para la Salud y la Seguridad: La manipulación de ácidos y amoníaco implica riesgos laborales. Los accidentes (fugas, explosiones) pueden afectar al personal y a las comunidades cercanas.

La gestión responsable incluye la reducción de desperdicios (reutilización de agua de proceso, valorización del yeso si no está contaminado), diseño de plantas y procesos que minimicen las emisiones, y estrictas normas de seguridad y monitoreo ambiental.

Regulación y Monitoreo

Diversas normativas a nivel internacional y nacional regulan la producción, composición, etiquetado y uso de fertilizantes para minimizar sus impactos negativos. En Europa, reglamentos como el (CE) n.º 2003/2003, REACH o CLP establecen requisitos estrictos. En España, el Real Decreto 506/2013 regula los productos fertilizantes y crea un registro oficial. En Estados Unidos, la regulación de la contaminación por nutrientes (fuente no puntual) recae en los estados, y algunos tienen programas de registro de fertilizantes. El monitoreo continuo de emisiones atmosféricas, calidad del agua (efluentes, aguas de recepción, agua freática), residuos sólidos y condiciones de seguridad laboral es esencial para asegurar el cumplimiento y proteger el entorno.

Preguntas Frecuentes sobre Abonos y Fertilizantes

¿Qué es un fertilizante o abono?
Es una sustancia que aporta nutrientes al suelo o directamente a la planta para mejorar su crecimiento y desarrollo.
¿Cuál es la diferencia entre abono orgánico y mineral?
El abono orgánico proviene de fuentes naturales (plantas, animales) y mejora el suelo a largo plazo, mientras que el mineral es inorgánico (minerales, síntesis química) y aporta nutrientes específicos de rápida disponibilidad.
¿Qué significan las letras NPK en un fertilizante?
Representan los macronutrientes primarios: N (Nitrógeno), P (Fósforo) y K (Potasio), que las plantas necesitan en mayor cantidad.
¿Necesitan todas las plantas ser fertilizadas?
No necesariamente. Plantas sanas y bien establecidas en suelos fértiles pueden no requerir abono regular. Es más común y beneficioso para plantas jóvenes, en crecimiento, o aquellas cultivadas en macetas o suelos pobres.
¿Puedo usar demasiado fertilizante?
Sí, el exceso de fertilizante puede quemar las raíces de las plantas, ser tóxico y contaminar el medio ambiente. Siempre siga las instrucciones de dosificación del producto.
¿Cuándo es el mejor momento para abonar?
Depende del tipo de planta y fertilizante, pero generalmente se abona durante la temporada de crecimiento activo (primavera y verano). Evite abonar en exceso durante el invierno o cuando la planta está inactiva.
¿Cómo se aplica el fertilizante?
Puede ser incorporado al suelo, disuelto en el agua de riego (fertirrigación) o pulverizado sobre las hojas (aplicación foliar).

En conclusión, los abonos y fertilizantes son herramientas valiosas para asegurar la salud y productividad de nuestras plantas. Entender los distintos tipos, los nutrientes que aportan y cómo utilizarlos correctamente nos permite tomar decisiones informadas, optimizando su beneficio y minimizando los potenciales impactos negativos en nuestro entorno. Un uso consciente y responsable es clave para disfrutar de un jardín vibrante y contribuir a un medio ambiente saludable.

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