22/02/2024
Cuando nos sentamos a plasmar una historia, una de las primeras decisiones que tomamos, a menudo de forma intuitiva, es el tiempo verbal en el que vivirá nuestra narración. Y para la gran mayoría de las obras de ficción que consumimos, ese tiempo es el pasado. Esta elección no es casual; refleja una tendencia natural en la forma en que los seres humanos relatamos eventos. Si le cuentas a un amigo lo que te sucedió ayer en el trabajo, lo harás utilizando verbos en pasado, describiendo acciones que ya concluyeron desde tu perspectiva actual. Esta familiaridad inherente es una de las razones fundamentales por las que el pasado se ha convertido en el tiempo narrativo por excelencia.

El dominio del tiempo pasado es esencial para cualquier escritor que aspire a crear mundos creíbles y narrativas fluidas. Permite establecer una distancia cómoda con los eventos, organizar la cronología de forma clara y manejar múltiples capas temporales dentro de la misma historia. Aunque el presente ha ganado terreno en ciertos géneros y estilos, comprender a fondo el pasado te equipará con la herramienta más potente y aceptada para contar historias.
¿Qué es el Tiempo Pasado en Narrativa?
En esencia, escribir en tiempo pasado significa relatar los acontecimientos como si ya hubieran ocurrido. Desde la perspectiva del narrador, la historia se desarrolla retrospectivamente. Los lectores están acostumbrados a este formato; es el lenguaje de los cuentos, las novelas clásicas y la conversación cotidiana sobre eventos pasados. Identificarlo es relativamente sencillo: basta con observar el uso de verbos conjugados en pretérito, copretérito o pospretérito, como 'fue', 'caminaba', 'dijo', 'se sentó', 'estaba', 'condujo', etc.
Consideremos un breve ejemplo:
Esperaba el autobús cuando notó al hombre. Algo en su lenguaje corporal la inquietó. Lo había visto en el tren, tres filas detrás de ella. Se enderezó al acercarse él, como si hacerse ver más grande lo hiciera dudar si realmente tenía malas intenciones. Pero esto era ridículo, pues apenas superaba el metro cincuenta en su mejor día. El hombre pasó por la acera sin mirarla, dejando a Uma con una mezcla de alivio y autocrítica. Llevaba años propensa a la ansiedad, pero esto se estaba volviendo absurdo.
En este pasaje, verbos como 'esperaba', 'notó', 'inquietó', 'había visto', 'se enderezó', 'pasó', 'dejando' (gerundio que describe una acción simultánea o resultante) y 'llevaba' sitúan la acción firmemente en el pasado. La perspectiva es la de alguien que narra los eventos después de que sucedieron.
¿Por Qué es Tan Común el Tiempo Pasado?
Además de la ya mencionada tendencia natural a relatar eventos pasados, hay otras razones por las que este tiempo verbal predomina en la ficción:
- Familiaridad del Lector: Décadas y siglos de literatura han condicionado a los lectores a esperar narrativas en tiempo pasado. Un cambio abrupto al presente puede resultar chocante o disruptivo para algunos.
- Distancia Narrativa: El pasado crea una distancia inherente entre el narrador (o el punto de vista) y los eventos. Esta distancia puede ser mínima o considerable, permitiendo al narrador ofrecer reflexiones, saltar en el tiempo o incluso anticipar sutilmente lo que vendrá. Esta flexibilidad es más difícil de lograr con la inmediatez del presente.
- Claridad Cronológica: Aunque pueda parecer contradictorio, el pasado a menudo facilita la gestión de la cronología. Permite al autor retroceder en el tiempo (flashbacks) o referirse a eventos previos de forma más fluida utilizando los diferentes subtipos del pasado, sin confundir al lector sobre qué está sucediendo "ahora" en la historia.
- Versatilidad: Se adapta bien a una amplia gama de géneros, estilos y puntos de vista (primera persona, tercera persona limitada, tercera persona omnisciente).
Dominar el pasado no es solo seguir una convención; es adquirir una herramienta poderosa que te permitirá construir narrativas sólidas y comprensibles.
Escribiendo Bien en Pasado: Los Cuatro Tiempos Principales
Dentro del tiempo pasado, existen varias formas verbales que utilizamos para indicar no solo que algo sucedió, sino también *cuándo* sucedió en relación con otros eventos pasados o si la acción estaba en curso. Los cuatro tiempos principales que encontrarás y utilizarás son:
- Pasado Simple (o Pretérito Perfecto Simple)
- Pasado Perfecto (o Pretérito Pluscuamperfecto)
- Pasado Progresivo (o Pretérito Imperfecto Progresivo)
- Pasado Perfecto Progresivo (o Pretérito Pluscuamperfecto Progresivo)
Comprender el uso correcto de cada uno es crucial para evitar confusiones y mantener una cronología clara. Un error común, tanto en escritores noveles como experimentados, es el cambio de tiempo injustificado o el uso incorrecto de estos tiempos. Veamos cada uno en detalle:
1. Pasado Simple (Pretérito Perfecto Simple)
Este es el caballo de batalla de la narrativa en pasado. Se utiliza para describir acciones completadas en un momento definido del pasado. Es, por así decirlo, el "presente" de tu historia en tiempo pasado. Establece la línea temporal principal de los eventos que se desarrollan secuencialmente.
Ejemplos:
- Ella caminó por la calle. (Acción completada)
- Él abrió la puerta. (Acción completada)
- La reunión terminó a las cinco. (Acción completada en un momento específico)
La mayor parte de tu narración principal se construirá con verbos en pasado simple. Otros tiempos se utilizan para añadir contexto o describir acciones que ocurren *alrededor* de esta línea principal.
2. Pasado Perfecto (Pretérito Pluscuamperfecto)
El pasado perfecto se utiliza para referirse a una acción que ocurrió y fue completada *antes* de otro evento o momento en el pasado que se narra en pasado simple. Se forma con el verbo auxiliar "haber" en copretérito ("había") seguido del participio del verbo principal.
Estructura: Haber (en copretérito) + Participio Pasado (ej: hablado, comido, vivido)
Función: Indicar una acción anterior a otro punto en el pasado.
Ejemplos:
- Cuando llegué, la película ya había empezado. (Empezar ocurrió antes de llegar)
- Ella lo había visto antes. (Ver ocurrió antes del momento de la narración principal)
- Se dio cuenta de que había olvidado las llaves. (Olvidar ocurrió antes de darse cuenta)
Este tiempo es vital para manejar flashbacks o antecedentes sin romper la fluidez de la narración principal. Si en el ejemplo inicial hubiéramos escrito "Ella vio al hombre en el tren", podría interpretarse que lo vio en el tren *en el mismo momento* en que esperaba el autobús, generando confusión. El uso de "Lo había visto en el tren" aclara que el evento en el tren es anterior a la espera del autobús.
3. Pasado Progresivo (Pretérito Imperfecto Progresivo)
También conocido como pasado continuo, este tiempo se utiliza para describir una acción que estaba en progreso en un momento específico del pasado, o una acción continua que fue interrumpida por otra acción en pasado simple. Se forma con el verbo auxiliar "estar" en copretérito ("estaba", "estabas", etc.) seguido del gerundio del verbo principal (terminaciones -ando, -iendo).
Estructura: Estar (en copretérito) + Gerundio (ej: hablando, comiendo, viviendo)
Función: Describir una acción en curso en el pasado.
Ejemplos:
- Ella estaba esperando el autobús cuando lo notó. (La espera estaba en curso)
- Mientras él estaba leyendo, sonó el teléfono. (La lectura estaba en curso cuando ocurrió la llamada)
- Los niños estaban jugando en el parque toda la tarde. (Acción continua durante un período en el pasado)
El pasado progresivo añade dinamismo al describir escenas o acciones que sirven de telón de fondo o son interrumpidas. Sin embargo, su uso excesivo, especialmente para describir escenarios estáticos, puede ralentizar la prosa.
4. Pasado Perfecto Progresivo (Pretérito Pluscuamperfecto Progresivo)
Este es el menos común de los cuatro en narrativa general, pero útil para indicar una acción que había estado en progreso durante un período de tiempo antes de otro momento en el pasado. Se forma con el verbo auxiliar "haber" en copretérito ("había") + "estado" + gerundio del verbo principal.
Estructura: Haber (en copretérito) + Estado + Gerundio
Función: Indicar una acción que estuvo en progreso hasta un punto en el pasado.
Ejemplos:
- Él había estado trabajando todo el día antes de que llegaras. (El trabajo continuo antes de tu llegada)
- Ella había estado lloviendo sin parar. (La lluvia continua hasta un momento pasado)
- Llevaba años propensa a la ansiedad. (En el ejemplo inicial, "llevaba" funciona de manera similar a "había estado siendo", indicando un estado continuo hasta el momento narrado).
Este tiempo es útil para mostrar la duración de una acción previa a un punto clave en la narrativa.
Tabla Comparativa de Tiempos Pasados
Para una referencia rápida, aquí tienes un resumen de los usos principales:
| Tiempo Verbal | Estructura | Función Principal | Ejemplo |
|---|---|---|---|
| Pasado Simple | Verbo en pretérito (ej: caminó, habló) | Acción completada, línea temporal principal | Él abrió la puerta. |
| Pasado Perfecto | Había + Participio (ej: había caminado, había hablado) | Acción completada antes de otro punto en el pasado | Ella ya había salido. |
| Pasado Progresivo | Estaba + Gerundio (ej: estaba caminando, estaba hablando) | Acción en progreso en un momento pasado | Mientras estaba comiendo, lo llamó. |
| Pasado Perfecto Progresivo | Había estado + Gerundio (ej: había estado caminando, había estado hablando) | Acción que estuvo en progreso hasta un punto pasado | Había estado esperando durante horas. |
Consejos para Escribir Eficazmente en Pasado
Dominar la teoría es el primer paso; aplicarla con fluidez es el arte. Aquí tienes algunas recomendaciones clave:
El Diálogo y el Tiempo Presente
Aunque tu narración principal esté en pasado, el diálogo de tus personajes *siempre* ocurre en su "presente". Cuando un personaje habla, utiliza el tiempo verbal que usaría en ese momento de la historia. Esto crea autenticidad. Pasar de la narración en pasado al diálogo en presente y luego volver a la narración puede ser complicado, pero es esencial para que el diálogo suene natural.
Ejemplo:
Ella suspiró. "No sé qué hacer ahora", dijo. (Narración en pasado, diálogo en presente)
Presta especial atención a las transiciones dentro y fuera del diálogo para evitar confusiones de tiempo.
Manejo de los Cambios de Tiempo
Como vimos con el pasado perfecto y el progresivo, los cambios de tiempo *dentro* del pasado son necesarios para aclarar la cronología. Sin embargo, cambiar abruptamente del pasado a un presente narrativo (excepto en el diálogo) suele ser un error que saca al lector de la historia. La inmediatez del presente puede ser tentadora para escenas de acción, pero si tu narrativa principal es en pasado, mantente consistente.
La excepción puede ser al hablar de verdades universales. ¿Se mantienen en presente o se adaptan al pasado de la narración? Por ejemplo:
Sabía que dos más dos es cuatro y que la Tierra es redonda.
O:
Sabía que dos más dos era cuatro y que la Tierra era redonda.
La elección depende a menudo del punto de vista y del estilo. Si el narrador es omnisciente o se dirige directamente al lector, el presente puede funcionar. Si te mantienes estrictamente dentro de la perspectiva de un personaje, adaptar la verdad al pasado puede ser más coherente. No hay una regla estricta aquí; la clave es la coherencia y el efecto deseado.
Usando "Había" con Moderación
El pasado perfecto es útil para indicar acciones anteriores, pero es fácil caer en la trampa de usar "había" repetidamente al describir una secuencia de eventos pasados. Esto puede hacer que la prosa se sienta pesada y lenta. Una vez que has establecido claramente que estás retrocediendo en el tiempo (por ejemplo, en un flashback), no necesitas usar "había" en cada verbo. Puedes volver al pasado simple para narrar los eventos dentro de ese flashback, y luego usar "había" de nuevo al regresar a la línea temporal principal.
Ejemplo (simplificado):
Juan salió a la calle (Pasado Simple, presente de la historia). Pensó en lo que había pasado esa mañana (Pasado Perfecto, retroceso). Se levantó temprano, desayunó deprisa y corrió al trabajo (Pasado Simple, narrando el flashback). Pero había olvidado algo importante (Pasado Perfecto, volviendo al presente de la historia). Ahora, ¿qué haría? (Pasado Simple, futuro desde el presente de la historia).
Establece el tiempo y luego narra dentro de él, volviendo a marcar el cambio solo cuando sea necesario para la claridad.
Evitar la Voz Pasiva Excesiva
Escribir en pasado, especialmente con los tiempos compuestos y progresivos que usan verbos auxiliares como "ser" o "estar" ("fue hecho", "estaba siendo construido"), puede llevar inadvertidamente a un uso excesivo de la voz pasiva. La voz pasiva a menudo debilita la acción y puede hacer que las oraciones sean más largas y menos directas. Siempre que sea posible, prefiere la voz activa ("Él hizo el trabajo" en lugar de "El trabajo fue hecho por él") para mantener la energía de la narración y la agencia de los personajes.
Beneficios de Escribir en Pasado
Recapitulando, las ventajas de elegir el pasado para tu narrativa son significativas:
- Aceptación General: Es el tiempo verbal más familiar y aceptado por los lectores de ficción.
- Flexibilidad Temporal: Permite manejar flashbacks y saltos en el tiempo con mayor facilidad y claridad.
- Control de la Distancia: Puedes ajustar la cercanía del narrador a los eventos, ofreciendo reflexiones o resúmenes cuando sea necesario.
- Construcción de Tensión: La distancia permite al narrador insinuar eventos futuros o crear suspense al retener información.
Inconvenientes del Tiempo Pasado
A pesar de sus ventajas, el pasado también presenta desafíos:
- Posible Distancia Emocional: La distancia narrativa puede, en ocasiones, hacer que la historia se sienta menos inmediata o visceral que una narrada en presente.
- Riesgo de Voz Pasiva: Como se mencionó, es más fácil caer en la voz pasiva si no se presta atención.
- Complejidad de Tiempos: Manejar correctamente los cuatro tiempos y sus transiciones requiere práctica y cuidado para evitar errores que confundan al lector.
Conclusión
El tiempo pasado es, y probablemente seguirá siendo, el pilar de la escritura de ficción. Aunque pueda parecer que al usarlo estás narrando algo distante, para el lector, la historia se despliega ante sus ojos *mientras lee*, independientemente del tiempo verbal. Dominar el pasado simple, el pasado perfecto, el pasado progresivo y el pasado perfecto progresivo te proporcionará la base sólida necesaria para construir narrativas convincentes y fluidas.
Entender cuándo y cómo usar cada tiempo, manejar con destreza el diálogo y evitar trampas como el exceso de "había" o la voz pasiva te distinguirá como escritor. Aunque la elección del tiempo verbal debe, en última instancia, servir a la historia que quieres contar, el dominio del pasado te abre las puertas a la forma más tradicional y ampliamente apreciada de la narrativa.
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